El cava riojano mantiene su mercado ajeno a las tensiones y a la espera de los futuros espumosos

El cava riojano mantiene su mercado ajeno a las tensiones y a la espera de los futuros espumosos

La producción se sitúa sobre las 700.000 botellas, con mercados y clientes consolidados que valoran más las marcas que la propia DOP

Alberto Gil
ALBERTO GILLogroño

Ajenos a supuestos 'boicots', incluso a las presiones para el crecimiento de masa vegetal que reclaman regiones como Extremadura o la Comunidad Valenciana dentro de la DOPCava, los elaboradores riojanos de este producto siguen asentados en el entorno de las 700.000 botellas anuales y confían, por encima de todo, en sus propias marcas.

En otro frente, será a partir del año próximo cuando empiecen a llegar al mercado los primeros espumosos con la contraetiqueta de Rioja –la DOCabrió en el 2017 la posibilidad de elaborar vinos 'con burbujas' con un mínimo tiempo de rima (crianza en botella) de 15 meses–, hecho que podría cambiar las cosas, aunque, de momento, los elaboradores de cava riojanos están, en mayor o menor medida, a la expectativa.

El Grupo Faustino (Oyón), con unas 300.000 botellas anuales es el primer productor de cava riojano, con un mercado consolidado como producto complementario a sus vinos de Rioja y con un amplio abanico de opciones: blancos y rosados, desde extra brut a seco, y con diferentes tiempos de crianza:«La producción es prácticamente fija, con un cliente que sigue demandando un producto que conoce y valora desde hace años», explica Elena Larrea, directora de Márketing de la compañía. «De momento –continúa–, nuestra intención es seguir elaborando dentro de la DOPCava, aunque cuando aparezcan los espumosos riojanos ya veremos si se toma alguna otra decisión, pero, hoy por hoy, nos gusta el producto que tenemos».

Amador Escudero, de Bodegas Escudero (Grávalos), segundo elaborador de cava en Rioja con Dioro Baco y Benito Escudero y con una tradición de casi 70 años (anterior a la DOP), señala que «vamos bien, con más demanda en exportación porque estos vinos están de moda». Sobre la futura aparición de espumosos con DOC Rioja, Escudero recuerda que «ni a nosotros ni a otros elaboradores tradicionales de cava se nos pidió opinión ni se nos dio ninguna explicación, por lo que no sabemos a dónde se quiere ir con este asunto». «Ya veremos en el futuro –agrega–, pero por ahora nuestra apuesta sigue siendo Cava».

Bodegas Muga va ampliando poco a poco su producción de cavas con unas 75.000 botellas de blanco de viura y chardonnay y otras 25.000 de rosado de garnacha tinta:«El nivel de nuestros espumosos es muy alto y tenemos demanda;plantamos nuevos viñedos con clones de calidad y para nosotros es una opción de mucho futuro siempre que se hagan bien las cosas, se guarden las formas y los tiempos de crianza», explica Isaac Muga, director de viticultura de la casa. «Por el momento –continúa– no nos hemos decidido por hacer espumoso de Rioja, sino que seguimos apostando por Cava, pero puede llegar a ser una opción, siempre que sea para hacer productos de alta calidad». En este sentido, Isaac Muga señala que «los vinos espumosos están de moda en el mundo: nuestros cavas los exportamos en el 50%, así que entendemos que hay posibilidades de desarrollo».

Alejandro López, director técnico de Bodegas Bilbaínas, mantiene también una producción más o menos estable de Cava:«Hacemos entre 50.000 y 70.000 botellas de Royal Carlton todos los años». «Es cierto que hace doce años sí se incrementó puntualmente ante un episodio de 'boicot' al cava catalán –apunta–, pero las cosas volvieron rápidamente a la normalidad».

De champán a Rioja

Bilbaínas sacó también hace dos años un nuevo cava con su marca emblemática, Viña Pomal, un blanc de noir (blanco de uvas tintas) que fue el primer varietal de garnacha entre los cavas riojanos:«Es un producto mucho más limitado, unas 6.000 botellas, que nos funciona muy bien dentro de un concepto mucho más selectivo». Alejandro López confirma que Bilbaínas también está elaborando espumosos riojanos –los primeros podrían salir al mercado en el 2019– y que la estrategia ya se verá: «Bilbaínas ha hecho espumosos en Haro desde 1912 y seguirá haciéndolo». «Entonces –continúa– se llamaban champán, porque se podían denominar así, luego fueron cavas con la creación de la DOP, y en el futuro veremos, pero lo que sí aseguro es que habrá espumosos de Bilbaínas».

Por último, Javier Martínez de Salinas, director técnico de Olarra, que elabora cava Ondarre (nombre de la bodega del grupo en Viana) y algunas botellas de Añares, tiene también un mercado constante: «Elaboramos unas 45.000/50.000 botellas, con el País Vasco y Reino Unido como principales mercados y con las uvas de nuestros viñedos». «En nuestro caso –continúa–, optamos por un cava fresco, de viejas plantaciones de viura, para su consumo en el mismo año y que, por clima y altitud, es diferente a los espumosos catalanes». «Tenemos un público fiel –continúa–, que conoce nuestro producto».

Faustino Brut Reserva

El vino: Dentro del amplio catálogo de Faustino, seleccionamos éste elaborado con viura y chardonnay, criado en rima al menos 26 meses (reserva) y brut (menos azúcar residual).

Precio: 7 euros.

Dioro Baco Brut Reserva

El vino: Una de las dos gamas de Bodegas Escudero, con chardonnay y viura de viñedos en altitud (Grávalos) y una crianza en rima mínima de cinco años. Es un brut reserva muy fresco.

Precio: 12 euros.

Conde de Haro (Muga)

El vino: Brut reserva de viura y malvasía (blanco), con una crianza de un mínimo de 14 meses tras la segunda fermentación. Fresco y con potencial de envejecimiento.

Precio: 13 euros.

Ondarre Brut Nature

El vino: Elaborado por el grupo Olarra en Viana (Ondarre), con viura de viejos viñedos. Fresco para consumir en el año (brut nature), aunque con una crianza de 18 meses.

Precio: 10 euros.

Viña Pomal Blanc de Noir

El vino: De Bodegas Bilbaínas, fue el primer blanc de noir de garnacha tinta 100% entre los cavas riojanos. Brut reserva (30 meses de crianza) de garnachas seleccionadas de más de 30 años

Precio: 17,5 €.

 

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