Los casos de niños con TDAH y superdotados se triplican en ocho años en las aulas riojanas

El impulso de los diagnósticos y la atención temprana están detrás de la escalada de alumnos con necesidades específicas

CARMEN NEVOT* CNEVOT@DIARIOLARIOJA.COM LOGROÑO.

Cuando un niño que padece un Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) está sin diagnosticar, por lo general, sufre la incomprensión de su entorno, de su familia y de sus profesores, que ven en él a un pequeño despistado, incapaz de centrarse en una tarea demasiado tiempo y que acumula suspenso tras suspenso. En la atención temprana, en la mayor concienciación y, por supuesto, en la mejor capacidad de diagnóstico y aplicación de los mejores instrumentos que hay para ello radica la diferencia entre un estudiante generalmente abocado al fracaso e incluso objeto de las burlas de sus compañeros y un alumno con posibilidades de futuro en igualdad con sus compañeros de clase.

En La Rioja, en tan solo ocho años, los que discurren desde el curso 2010-2011 hasta el actual, el número de alumnos diagnosticados con Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad (TDHA) y aquellos de altas capacidades se ha triplicado, al pasar de 469 casos entre los dos a 1.497.

Por separado, el que mayor impulso ha experimentado es el grupo de estudiantes de altas capacidades que se han multiplicado por seis (62 en el 2010-2011 y 401 a día de hoy), mientras que los niños y adolescentes con Déficit de Atención e Hiperactividad se han quedado a las puertas de triplicarse.

Alberto Galiana Consejero de Educación «Aunque por posibilidades humanas y económicas no llegamos a una individualización total, este es un proceso ineludible»

«Las razonas siempre son variadas, hay una multicausalidad», explica el consejero de Educación, Alberto Galiana, pero lo cierto es que, a su juicio, hay más diagnóstico, mejores instrumentos para ello y más concienciación, tanto de docentes como de la propia administración educativa. Un tándem que ha sacado a la luz numerosos casos que hasta hace unos años permanecían soterrados. Todo este engranaje es fruto de una carrera de fondo hacia una mayor individualización de la educación y aunque «por posibilidades humanas y económicas no podemos llegar a una individualización total, está claro que es un proceso ineludible y que de alguna manera va caracterizando mejor cuáles son las cualidades de cada alumno para poder atenderle mejor», sostiene Galiana.

Con este fin, añadió, «tenemos grandes profesionales en los equipos de orientación, tanto públicos como concertados, que hacen una labor de detección, diagnóstico y seguimiento de esta tipología del alumnado y van viendo su evolución». En ese cometido, tiene un papel fundamental la detección temprana en edades, sobre todo, de 2 a 3 años. «Los centros de educación infantil de primer ciclo y las escuelas infantiles están haciendo una grandísima labor, se están institucionalizando como una educación cada vez más integrada en todo el sistema educativo y con mayor calidad, no sólo desde el punto de vista de la conciliación, sino también de acompañamiento de altas capacidades o de alguna dificultad educativa». En altas capacidades, La Rioja tiene en marcha el programa Explora en 24 centros educativos con la previsión de que se extienda a otros colegios, tanto públicos como concertados.

Los alumnos con altas capacidades o los diagnosticados con TDAH no son los únicos con necesidades específicas de apoyo educativo, también están los clasificados dentro del grupo de Necesidades Educativas Especiales (NEE), -1.783 en este curso- que engloba a aquellos que tienen una discapacidad intelectual auditiva, visual, motora o trastornos generalizados de desarrollo; y los estudiantes que se han incorporado tarde al sistema educativo, generalmente, extranjeros que tienen dificultades con el idioma (ITSE).

Para paliar las deficiencias de los que entran tarde al sistema (658 el curso 2017-2018) existen las aulas de inmersión lingüística, a las que entran de forma transitoria. Este es un aspecto que se tiene en cuenta a la hora de determinar los apoyos que se dan a los centros que «fundamentalmente tienen una finalidad compensatoria de dificultades», señala. En paralelo, también se llevan a cabo campañas de integración desde todos los puntos de vista, también con alumnos con discapacidad, como el programa Integra en la Escuela «que está teniendo muy buenos resultados para fomentar valores y actitudes positivas».

A todo ello se suma una importante dotación de personal. A día de hoy, además de los docentes, hay varios cientos de personas especializadas en audición y lenguaje, 256 maestros de pedagogía terapéutica, 96 orientadores y 92 auxiliares técnicos educativos (ATE) que son personal no docente que ayuda a mover a los niños que tengan problema de movilidad, incluso a cogerlos en algún momento y velar por su seguridad. También hay 24 profesores de servicios a la comunidad, que hacen una labor de mediación con colectivos que tienen dificultades y a esto se une la colaboración con entidades, con las que hay convenios plurianuales, con una inversión de 600.000 euros al año.

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