La casa común de todos los riojanos

La casa común de todos los riojanos
Justo Rodriguez

González anima a los riojanos a «valorar la importancia de las decisiones» adoptadas en el Parlamento en su treinta aniversario

Jorge Alacid
JORGE ALACIDLogroño

Hace una treintena de años, La Rioja obró un prodigio. Un milagro doble. Por un lado, un grupo de sus mejores hijos impulsó una reforma de las instituciones de autogobierno, alineados con un movimiento semejante alumbrado en el conjunto de la nación: la llamada España de las autonomías. En paralelo, se congregaron otras manos para dotar del continente adecuado al contenido que aquellos hombres y mujeres ideaban. Visto tres décadas después, aquel esfuerzo por duplicado parece inhumano. Pero se hizo. Lo uno y lo otro. La región cuenta hoy con un nutrido ramillete de competencias destinadas (en teoría) a mejorar la vida de sus ciudadanos; y dispone además de una serie de edificios representativos a cuyo carácter simbólico se añade su utilidad práctica. Edificios como el antiguo convento de La Merced, emplazado en el corazón de Logroño, donde antes se izaba la vieja Tabacalera. Que aloja ahora a la representación popular y ayer estaba de cumpleaños: su jubilosa reforma soplaba treinta velas y recibía la felicitación de la sociedad riojana. Que allí tiene su casa.

A este aspecto de entender la vida parlamentaria como una extensión de la vida pública regional aludieron en sus discursos tanto la presidenta, Ana Lourdes González, como su predecesor, José Ignacio Ceniceros. Quien, aunque también ocupó esa alta responsabilidad en el Parlamento, intervino ayer en su condición de presidente del Gobierno, para aludir precisamente a esa circunstancia central para la actividad del Legislativo: a su parecer, en la Cámara autonómica se han sentado durante estos treinta años «las bases de la arquitectura institucional de La Rioja».

TODOS SOMOS PARLAMENTO

- Horario
La exposición, abierta de lunes a sábado, incluye talleres para escolares (a concertar con colegios) y visitas experienciales (dos sábados al mes) en las que se podrá conversar con los arquitectos del proyecto, con trabajadores de la antigua Tabacalera o con algunos de los protagonistas del proceso preautonómico de La Rioja. Para concertar una visita se puede llamar al teléfono 941 287 728 o enviar un correo a secretaria@parlamento-larioja.org. Toda la información sobre esta iniciativa (adaptada a personas con discapacidad visual) está disponible en el portal www.parlamento-larioja.org .
- Fechas
Abierta hasta el 28 de diciembre.

González, por su parte, hizo suyas las palabras de Ceniceros, en el sentido de sumarse al objetivo común de aprovechar la oportunidad para profundizar en el papel que distingue a la institución que preside. Su intención primordial se dirige, subrayó González, a animar a que los riojanos «conozcan la institución que les representa». Y también esgrimió un propósito adicional en su discurso: que la sociedad riojana «valore la importancia de las decisiones que se toman» en su Parlamento y en consecuencia los administrados «conozcan cuáles son los cauces de participación para trasladar su opinión sobre asuntos que les afectan».

«Que los ciudadanos conozcan cuáles son los cauces de participación y trasladen su opinión» Ana Lourdes González

J«Durante estos treinta años se han sentado las bases de la arquitectura institucional de La Rioja» José Ignacio Ceniceros

La presidenta condujo a continuación a un grupo de asistentes durante su paseo por las galerías del edificio en cuyas paredes cuelgan los paneles que explican su azarosa historia. Una comitiva donde se incluía no sólo el propio Ceniceros sino otros antiguos mandatarios de la casa, como Manuel Fernández Ilarraza y Félix Palomo, quien participaba además en el vídeo elaborado para la ocasión que se presentó a los asistentes. Un relato oral, una suerte de biografía del edificio que albergaba el acto, que Palomo abrochó con una frase que resumía muy bien el carácter metafórico de la rehabilitación de la antigua Tabacalera como Parlamento: «De aquellas ruinas, esta maravilla».

Una sentencia que podía ilustrar tanto el camino recorrido desde la infausta dictadura hasta el entonces naciente sistema democrático como aludir a la brillante reforma del edificio, que acometieron los arquitectos Rafael Alcoceba, José Miguel León, Javier García y Julián Torres, quienes supieron beneficiarse del potencial encarnado en la Fábrica de Tabacos para adaptarlo a las necesidades de sus señorías. A ellos se debe la proeza de simultanear su encargo con ese otro encargo superior, la responsabilidad de que La Rioja se sumara al Estado autonómico en ciernes hace treinta años. Tuvieron éxito, como queda acreditado en la relación de paneles donde se exhiben fotos (algunas, inéditas), mapas, cuadros y otros detalles curiosos que recopilan aquella transformación, que algo tuvo de simbólica: el espacio dedicado al viejo claustro conventual hoy es el Hemiciclo. El poder religioso cede ante el civil.

 

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