Alerta por fuego bacteriano en Entrena y Lardero

Iván Sotés, fruticultor de Entrena, muestra brotes necrosados por el fuego bacteriano en su finca de perales. :: Sonia tercero/Sonia Tercero
Iván Sotés, fruticultor de Entrena, muestra brotes necrosados por el fuego bacteriano en su finca de perales. :: Sonia tercero / Sonia Tercero

Un brote de la infección ataca más de 50 hectáreas de frutales en los dos principales municipios productores de pera conferencia | Agricultura detecta también la enfermedad en pequeñas áreas de Calahorra, Aldeanueva, Alfaro y Manzanares

Pilar Hidalgo
PILAR HIDALGO

Un nuevo brote de fuego bacteriano se ha manifestado en La Rioja. Esta vez, la patología más grave que afecta a los frutales de pepita ataca a unas 51 hectáreas, fundamentalmente de pera conferencia, situadas en Entrena y Lardero.

La peor parte se la ha llevado Entrena, uno de los principales municipios productores de pera conferencia de la región, al detectarse la infección en una superficie aproximada de 45 hectáreas. En el término de Lardero la enfermedad se ha focalizado en 6,2 hectáreas.

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La Consejería de Agricultura, Ganadería y Medio Ambiente ha prospectado durante este otoño un área de 300 hectáreas de frutal de pepita en la jurisdicción de Entrena. Como resultado de estos exámenes, se constató la presencia de fuego bacteriano (con diferentes presiones de la infección) en árboles ubicados en 66 parcelas, que se corresponden con una superficie de unas 45 hectáreas. Ésta se localiza especialmente en la dehesa boyal, una zona comunal donde una mayoría de vecinos de Entrena cuenta con tierras al mantenerse una antigua tradición de que los entreneros que se casan reciben una pequeña finca en este entorno para ayudarles a iniciar su nueva vida.

Así, el porcentaje de parcelas de frutal de pepita con fuego bacteriano en la localidad se sitúa en el 15%. En Lardero este índice cae al 7% ya que en este municipio existen 81 hectáreas de frutal de pepita y sólo se concluyó que había árboles afectados en 11 parcelas, que suman una superficie aproximada de 6,2 hectáreas.

Si bien Entrena constituye la 'zona cero' de este rebrote, Agricultura ha hallado evidencias de la enfermedad en más áreas de la geografía riojana. En Rioja Baja se ha detectado en fincas de Calahorra, Aldeanueva de Ebro y Alfaro y en Rioja Alta se ha confirmado en Manzanares de Rioja. Agricultura no precisa la superficie afectada en estas zonas.

La peor parte se la lleva Entrena, uno de los principales productores de pera conferencia de la región

La Consejería ha dado charlas a los agricultores para instarles a arrancar o extirpar las ramas enfermas

Aspecto de quemado

La región lleva conviviendo con esta patología, que irrumpe dando a las hojas y a los brotes un aspecto de quemado y que puede ocasionar la muerte de los árboles si no se ataja, desde el año 2000 cuando apareció por primera vez precisamente en Entrena. Se da la circunstancia de que la pera conferencia constituye una de las variedades más sensibles a esta enfermedad, que también pone en jaque al manzano y al membrillo.

La directora general de Agricultura y Ganadería, María Jesús Miñana, explica que, si bien La Rioja dejó de ser zona protegida en julio del 2012, el inóculo sigue latente en nuestra región. Por eso, «si se dan determinadas condiciones de humedad y temperaturas moderadas», pueden surgir focos, como así ha ocurrido este otoño. La pera conferencia suele mostrar más síntomas a finales de verano.

Miñana remarca que «no hay tratamientos curativos», por lo que las medidas que se pueden adoptar deben ir en la línea «preventiva». «Tenemos que concienciar a los agricultores de que deben actuar de forma inmediata para que no se propague y enseñarles los síntomas de la enfermedad», subraya. Así, la Consejería de Agricultura ha impartido un par de charlas en Entrena y ha ido realizando muestreos semanales y marcando los árboles afectados.

«No hay tratamientos curativos, por lo que sólo se pueden adoptar medidas preventivas» María Jesús Miñana Directora general de Agricultura

Al constatarse la presencia de la infección y para evitar su extensión, Miñana concreta que deben arrancarse los árboles con «entre un 40 y un 50%» de su porte enfermo. En los casos en los que el necrosamiento se localice únicamente en una rama o en partes de ella, habrá que extirpar esas zonas de la planta con síntomas mediante el corte al menos a 40 centímetros del límite visible de la infección. Seguidamente, se tendrán que desinfectar las herramientas de poda empleadas y destruir el material vegetal infectado mediante su quema controlada.

La directora general de Agricultura y Ganadería no oculta que el fuego bacteriano ha tocado a un cultivo determinante para el campo riojano como el peral, por su «gran importancia económica». En municipios como Entrena mayor incluso que la de la viña. No obstante, Miñana sostiene que «la incidencia del fuego bacteriano no es grande como para afectar a la campaña que viene». «No se trata de un volumen como para comprometer la producción», asegura.