Brindis por el primer premio Gordo vendido en la administración de Arnedo

Los vecinos de Arnedo se acercaron a la administración, donde se vendió un décimo del Gordo. :: e.p./
Los vecinos de Arnedo se acercaron a la administración, donde se vendió un décimo del Gordo. :: e.p.

E. PASCUAL ARNEDO

«¿Es verdad que ha tocado el Gordo?», se abría la puerta de la administración de lotería arnedana con esperanza de poder llevarlo en la cartera. «¡Sí!!», sonreía Mabel Gil de Gómez, su administradora. «Pero -y llegaba el resignado matiz- sólo un décimo... y por terminal». Es decir, 400.000 euros «para alguien que no sabemos si es de aquí o de dónde, porque fue de máquina», contaba Mabel nada más conocer la buena noticia.

La llegada aligerada del Gordo a Arnedo fue ayer un cruce de sentimientos, entre la alegría por su visita y la impotencia por su brevedad. Ante la presencia de periodistas y cámaras, fueron decenas los vecinos que se acercaron hasta la administración ubicada en Paseo Constitución. Y todos deseaban que ojalá hubieran sido más décimos, ojalá lo hubiera repartido alguna de las muchas asociaciones de la ciudad del calzado... Ojalá...

Pero la resignación se tornó en celebración cuando familiares de Mabel comenzaron a descorchar botellas de cava. Desde que heredó la administración en 1999 de su padre, era la primera ocasión en la que repartía el Gordo de Navidad y merecía celebrarse. La llegada desde Loterías de Logroño del cartel y las camisetas que señalaban 'Primer premio vendido aquí' aumentaron los brindis. Fueron muchos los vecinos que llegaron para abrazar, felicitar y disfrutar con Mabel y su gente del Gordo.

Con ese ambiente festivo, una pregunta se repetía. Y todos respondían lo mismo: «Yo no soy». Pero, rumor tras rumor, todos comenzaron a apuntar a que el agraciado era un joven de una familia conocida. Y la alegría de los brindis por Mabel y el anónimo agraciado fue compartida por la gente.

Entre las muchas conversaciones, la administradora dejaba una reflexión: «Me gusta que el número sea bajito, para que la gente se dé cuenta de que todos entran en el bombo».