Un breve paseo a las tinieblas

Un momento del desayuno organizado ayer por la ONCE. :: Miguel Herreros/
Un momento del desayuno organizado ayer por la ONCE. :: Miguel Herreros

Los participantes en la cita de sensibilización sobre la discapacidad confesaron haber sufrido estrés y sensación de aislamiento, además de desorientaciónUna veintena de empresarios acompañó ayer a la ONCE en un desayuno a ciegas

ROBERTO GLEZ. LASTRA LOGROÑO.

Fue poco más de media hora, pero alguno tardará en olvidarla. Una veintena de directivos de empresas riojanas participó ayer en el Hotel Gran Vía en un desayuno a ciegas organizado por el Grupo Social ONCE para sensibilizar sobre la discapacidad a los creadores de empleo. En el experimento les acompañó el consejero de Políticas Sociales, Familia, Igualdad y Justicia, Conrado Escobar, que destacó que «lo que hace la ONCE es, paradójicamente, aportar una nueva mirada para arrojar la luz de la esperanza y cambiar la resignación por la superación, las oportunidades y la inclusión».

El encargado de dar la bienvenida a los participantes fue Unai Vinós, gerente de Facility Services Ilunion, del grupo social de la ONCE, quien destacó que la organización cuenta en La Rioja con 617 afiliados y 131 trabajadores, el 88% personas con discapacidad. También recordó que Inserta Empleo ha formado a 1.052 usuarios con discapacidad y que en la actualidad tiene una bolsa de trabajadores con discapacidad de 2.642 personas. Respecto a Ilunion detalló que hoy cuenta con 6 sociedades de seis diferentes sectores (limpieza, servicios de vigilancia y seguridad y auxiliares, entre otros) en la comunidad que emplean a 225 personas, el 25% de ellas con discapacidad.

Muchas de esas personas se enfrenta cada día al reto de superar sus dificultades hasta en las actividades más cotidianas, como un simple desayuno. Ayer, los invitados de la ONCE vivieron en sus carnes, en una breve visita a las tinieblas, lo que supone convivir con la ceguera. Divididos en parejas -uno con antifaz y otro con unas gafas de simulación de graves dificultades visuales- el primer reto fue llegar al comedor, un leve trecho en el que la inseguridad al caminar, la desconfianza a la hora de sentarse y los problemas para tantear en la mesa y tratar de ubicar los utensilios y alimentos afectaron a todos. «Se oye más, incluso se hace molesto al estar tanta gente junta hablando y con los ruidos de las cucharillas, vasos y tazas, muchísimo más nítidos», confesaba alguno. La desorientación espacial, la sensación de aislamiento y el estrés, fueron algunos de los efectos más comentados.

«Yo lo estoy pasando un poco regular. Aparte de que he derramado el agua y el zumo, he notado que descansa todo en la vista y al privarte de ella se abre un mundo nuevo de posibilidades pero encuentras muchas dificultades para desarrollarlas», se arrancó Escobar. «En oscuridad total parece que te sientes solo, oyes todo mucho más pero no sabes cómo relacionarte con el resto de personas», explicaba, por su parte, Vicente Jiménez. «Te sientes tan aislado que incluso dejas de hablar», admitía Francisco Hernández. «Yo he acabado muy cansado porque he necesitado una concentración permanente y me he sentido aislado», remachaba Miguel Sánchez.

 

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