«¡Un bote, dos botes, machista el que no bote!»... y Logroño botó

Impresionante aspecto de El Espolón desde la concha, en plena lectura de manifiestos. /Justo Rodriguez
Impresionante aspecto de El Espolón desde la concha, en plena lectura de manifiestos. / Justo Rodriguez

Mujeres, todas, pero también muchos hombres que se sumaron como 'una más'... de todas las edades

Javier Campos
JAVIER CAMPOSLogroño

Que el 8M (con todo lo que significa) ha venido para quedarse era evidente viendo a Amaia, Ane, Lola, Martina, Naia, Vega, Kamila, Cloe y Carmen, un grupo de niñas de entre 4 y 7 años, que con una pancarta de fabricación casera en la que podía leerse 'Girl Power' esperaban a echar a andar desde la Glorieta para sumarse a la manifestación. «Las mamás les hemos explicado por qué estamos aquí y por lo que luchamos, lo han entendido y han sido las primeras en querer participar», ponían de manifiesto las orgullosas progenitoras.

«La movilización refleja que el feminismo es algo que gran parte de la población asume como propio y que los derechos de las mujeres no pueden retroceder... vamos a seguir en las calles contra viento y marea para mantenerlos y para avanzar en todo lo que no está conseguido todavía, que es mucho», decían desde la organización, conscientes de que todo apuntaba al éxito.

Mujeres, todas, pero también muchos hombres que se sumaron como 'una más'... de todas las edades, de todo tipo y condición. Notable presencia familiar. Lo de ayer fue un chaparrón después de años de lluvia fina. «¡Un bote, dos botes, machista el que no bote!», se coreaba una y otra vez. Y Logroño, la capital de La Rioja, botó.