«No hay que banalizar la realidad de la marihuana ni el riesgo de su consumo»

«No hay que banalizar la realidad de la marihuana ni el riesgo de su consumo»

El 26% de los usuarios de Proyecto Hombre, que este año ha atenido ya a 72 menores, acude por un problema con el cannabis

L.J.R. LOGROÑO.

El ideario colectivo, cuando alguien se refiere a Proyecto Hombre, vincula a la asociación con las denominadas 'drogas duras', con los estragos de la heroína de los 80, la cocaína de los 90... Pero las estadísticas niegan la mayor para dirigir el foco del problema de la drogadicción hacia la marihuana. Lo dice David García, director de Proyecto Hombre en La Rioja, que apunta que durante el año 2017 en el 26% de los casos atendidos «la sustancia principal, aquella por la que acuden a la entidad, fue el cannabis». Uno de cada cuatro.

Esa es la nueva realidad a que se enfrentan en Proyecto Hombre tras un lustro de constante repunte de las atenciones por consumo de marihuana. «Hemos pasado del 18% de atenciones por esta sustancia al 26%. Eso hace que, si sumamos a esa cifra los casos relacionados con el alcohol, el 50% de los usuarios acude a Proyecto Hombre lo está haciendo bien por una sustancia legal o por otra socialmente aceptada, como es el cannabis. Es un incremento importante».

Los datos son más llamativos cuando se desagregan por tramos de edad y analiza el tramo de quienes aún son menores de edad. Durante el 2017 Proyecto Hombre atendió a 94 adolescentes y, en lo que llevamos del 2018, a 72. «Ahora mismo estamos trabajando con 34 jóvenes que no han cumplido la mayoría de edad y con otras 12 familias». Los síntomas, abunda, son evidentes. «Se detecta un síndrome amotivacional. Empiezan a 'pasar' un poco de todo. Dejan el deporte, las extraescolares, empiezan a ir mal en los estudios pero les da igual, no tienen interés en nada, empeora la vida y la relación familiar y social. Se aíslan, consumen más...»

Así, David García lanza el mensaje a las familias. «Deben saber que consumir no es inocuo. Ni para los jóvenes ni para las relaciones familiares. No hay que banalizar la realidad de la marihuana, hay que informarse de manera veraz de las consecuencias. Necesitamos formación, preocupación e implicación», recalca al tiempo que rechaza los mensajes «contradictorios» que surgen de determinados sectores que defienden la legalización de la sustancia. Esos argumentarios, dice el responsable de Proyecto Hombre, «trasladan una baja percepción del riesgo que implica su consumo. Cuando se habla de legalizarlo se está diciendo que no es peligroso. Eso hace que haya incluso cierta permisividad en algunas familias que no ven el peligro que implica su consumo».

Un dato más, completa: «Uno de cada diez usuarios han sufrido un brote psicótico. Está científicamente demostrado que afecta al cerebro y que multiplica la posibilidad de sufrir esos brotes».

 

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