La Audiencia rechaza las coartadas del agresor sexual de Arrúbal y le condena a 19 años de cárcel

M.M., condenado por abusar sexualmente de dos menores en Arrúbal, durante una de las vistas celebradas en la Audiencia Provincial. :: juan marín/
M.M., condenado por abusar sexualmente de dos menores en Arrúbal, durante una de las vistas celebradas en la Audiencia Provincial. :: juan marín

El tribunal concluye que M.M. se ocultó tras un pabellón de las instalaciones deportivas con cada una de las menores y les introdujo el pene en la boca

LUIS J. RUIZ LOGROÑO.

Ni un atisbo de duda. M.M., el 20 de julio del 2013 abusó sexualmente de dos menores de edad (una niña de 5 años recién cumplidos y otra de 6) en las piscinas de Arrúbal. Deberá cumplir una condena de 19 años de prisión como responsable de dos delitos de abuso sexual cometidos sobre menores de 13 años.

La Audiencia Provincial de Logroño no aceptó ninguna de sus coartadas. Había presentado ante el tribunal una versión de los hechos «abrumadoramente» falsa, según se desprende de la lectura del fallo. Según él, aquella tarde jugó durante bastante tiempo con varios niños en las proximidades del bar de la piscina de Arrúbal. Siempre, defendió, a la vista del resto de padres que se solazaban en la terraza del establecimiento. Incluso, vino a sostener, evitó que una de las menores se atragantara con «una bola de pipas» que había estado masticando. Al verlo, explicó al tribunal, metió los dedos en la boca de la niña, extrajo esa masa de cascaras y evitó males mayores.

EL FALLO

- Pena
19 años de prisión. 10 años y seis meses de prohibición de aproximación a las menores y a Arrúbal.
- Libertad vigilada
5 años tras la extinción de la pena y participación en programas de educación sexual. .
- Indemnización
6.000 euros a cada una de ellas.

Pero la realidad establecida por la sentencia es la que, desde el primer instante, han sostenido las dos menores, los testigos, la fiscalía y ahora, también, la Audiencia Provincial. M.M., en ese contexto lúdico, «guiado por el ánimo de satisfacer sus deseos sexuales» y con el pretexto de ayudarles a contar hasta treinta, consiguió quedarse a solas con cada una de las dos menores mientras que el resto de niños -entre los que se encontraban al menos uno de sus hijos- se escondía.

Una vez a solas y ocultos tras un pabellón de las instalaciones, les dijo que cerraran los ojos y abrieran la boca «indicándoles que les iba a introducir un dedo en la boca, que tenían que adivinar cuál era y que si no lo adivinaban debían seguir contando». El condenado les introdujo el pene en la boca. Una de ellas, tras sufrir una nausea, «abrió los ojos y vio cómo el procesado se subía el pantalón». Poco después salió corriendo enfadada hacia sus padres y, dijeron los testigos, a continuación surgió el agresor de detrás del pabellón.

Junto a las declaraciones de los testigos -en esencia tres de los progenitores de las dos víctimas, la tía de una de ellas y la de otro de los presentes en la terraza en el momento de los hechos- el fallo hace especial hincapié en la prestada por las dos menores, que tras las reticencias iniciales de sus progenitores declararon en la sala Gesell del Palacio de Justicia. Sobre todo en la de la mayor de ellas, toda vez que la más pequeña apenas recordó nada. Dice el fallo que no albergaba ninguna animadversión contra el acusado que «pudiera hacer sospechar que pueda haberse inventado todo este relato», que «realiza un relato coherente, claro, sólido e inequívoco, no ofrece lagunas reseñables en elementos nucleares» y cuenta con elementos de credibilidad.

Por todo, el fallo le condena como autor de dos delitos de abusos sexuales cometidos sobre menores de 13 años a 19 años de prisión (8 años y medio por cada uno de ellos) a 10 años de alejamiento de las menores y de prohibición de acudir a Arrúbal.

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