«El amor no tiene nada que ver con el idioma, la religión y las fronteras»

Mohamed, Jamila, Ismael y María, en Calahorra. :: i.á./
Mohamed, Jamila, Ismael y María, en Calahorra. :: i.á.

Padres de familia multicultural

Isabel Álvarez
ISABEL ÁLVAREZCalahorra

En casa de Mohammed Mobssit y María Pesántez lo mismo se celebra la Navidad que la fiesta del cordero. Hace diez años que se unieron como pareja, demostrando desde el principio que «el amor no tiene nada que ver con el idioma, la religión ni las fronteras», defiende Mohammed. Él es árabe y musulmán. Y ella, ecuatoriana y cristiana.

Ambas religiones conviven con total naturalidad en el hogar de esta familia de Calahorra, que tiene dos hijos: Jamila e Ismael. «Yo monto el árbol de Navidad como todos», explica Mohammed, para quien las diferencias culturales y religiosas lejos de distanciarles les han servido para enriquecerse.

«Eso es lo que me hizo encariñarme más de él», sonríe María al escuchar a su marido contar cómo fue él quien se encargó de comprar el árbol navideño. «El secreto está en el respeto, en preocuparse del otro y sobre todo, en ser generoso», confiesa. Aunque el choque cultural nunca ha sido un problema para ellos, fuera del hogar son conscientes de que «a muchos les resulta extraño». «A mi ella también me respeta mucho. En el Ramadán, por ejemplo, nunca come delante de mí y si estoy más cansado por no haber comido en todo el día, viene a darme ánimos», relata Mohammed.

La pareja inculca a los pequeños de la casa las tradiciones árabes y ecuatorianas. «Y también las españolas», precisa María. «Mis hijos han nacido aquí y hemos adoptado las fiestas de aquí, porque queremos que tengan arraigo», sostiene, al tiempo que se muestra orgullosa de cocinar tanto «comida árabe y ecuatoriana como unas patatas a la riojana». Jamila e Ismael acuden a clase a un colegio concertado, pero ambos padres tienen claro que «cuando sean mayores, elegirán qué religión quieren». «Es algo de lo que ya hablamos antes de quedarme embarazada», dice María. «La religión no se debe obligar. Lo importante es educar en el amor y en respeto», añade Mohammed.

 

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