Allanar el camino de la ciencia hacia la sociedad

La Fundación Alternativas, junto a la UNIR, ha elaborado el informe 'Intercambio y transferencia de conocimiento en entornos científicos' que analiza la transmisión de información entre empresa y universidad

Carmen Nevot
CARMEN NEVOT Logroño

España es sin duda un país exportador de talento pero con una insuficiente inversión en I+D+i. Muestra de ello es que en el 2019 se estancó en el 1,25% del PIB, lejos de la media de la Unión Europea (2,19%). Una de las causas que explicaría el déficit es la escasa interconexión entre los agentes del sistema, según los analistas de la industria de la innovación de este país.

Si bien en este último año la pandemia ha fortalecido el papel que las unidades científicas tienen en el bienestar social, también ha evidenciado las carencias en competitividad y sostenibilidad. Con el fin de revertir esta situación, el ministro Pedro Duque ha llevado al Congreso el Pacto por la Ciencia y la Innovación. Firmado por 64 entidades, recoge una batería de compromisos para incrementar de forma sostenible la inversión pública en I+D+i.

En este marco es necesario entender cómo se comparte y transmite el conocimiento entre los grupos investigadores de las universidades españolas, las empresas y la sociedad, así como detectar los problemas y ofrecer planes de mejora de cara al futuro. Con este fin, la Fundación Alternativas, en colaboración con UNIR, ha elaborado el informe 'Intercambio y transferencia de conocimiento en entornos científicos'. El documento, que se puede descargar aquí, evidencia, por un lado, el lastre que para la investigación sigue suponiendo la burocracia y la existencia mayoritaria de grupos pequeños y unidisciplinares, pero por otro, certifica que las universidades cada vez tienen estructuras más grandes y diversas para transferir, y más cercanas e involucradas en el apoyo directo a los propios grupos de investigación. Con este diagnóstico de luces y sombras el informe concluye que es imprescindible diseñar un modelo de país, probablemente basado en las fortalezas precrisis, en los pilares que han demostrado su valor durante la misma y en las oportunidades emergentes que se han detectado.

Jordi Sevilla, residente del Consejo Social de UNIR y exministro de Administraciones Públicas. / L.R.

Tándem campus empresa

Para Jordi Sevilla, presidente del Consejo Social de la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR) y exministro de Administraciones Públicas, la relación entre empresa y universidad es cada día más necesaria y, en general, «en España no alcanza el nivel deseable». En este tándem, las instituciones académicas deben ofrecer a las empresas los profesionales que necesitan, pero además, deben llegar a acuerdos para el desarrollo de programas de investigación conjuntos convenientes para ambas. Y en este caminar de la mano y al mismo paso que las administraciones, a juicio de Sevilla, «es necesario establecer mecanismos legales que faciliten la interacción, pero además hay que buscar apoyos económicos para que la relación resulte fructífera».

Para transferir con más eficiencia su conocimiento a la sociedad, el presidente del Consejo Social de la UNIR considera que la universidad «debe de ir al encuentro del alumno, saber de sus necesidades y de las necesidades del mundo en el que va a trabajar y formarlo con la mayor calidad posible en aquellas titulaciones que más demandan las empresas para que los egresados tengan mayor nivel de empleabilidad». Y eso es algo que «UNIR hace extremadamente bien. Tiene al estudiante en el centro de su actividad, lo acompaña en todo momento». Sevilla cree, además, que este campus se ha convertido en un «referente» de enseñanza en línea en español «que marca claramente cuál va a ser el futuro de la enseñanza superior».

UNIR, en su opinión, traslada las mejores prácticas de la enseñanza presencial a un modelo innovador en línea «que mantiene los más altos estándares de calidad reconocidos oficialmente». Al mismo tiempo, sostiene, «es la universidad privada en línea que más recursos dedica a la investigación y en la que más sexenios acumulan sus profesores».

Diego López Garrido, vicepresidente Ejecutivo de la Fundación Alternativas. / L.R.

Estructuras grandes y diversas

Para Diego López Garrido, vicepresidente ejecutivo de la Fundación Alternativas, es muy importante que el investigador conozca bien el entorno para ser capaz de transferir conocimiento y que las universidades cuenten con estructuras grandes y diversas para transmitir, apoyando siempre a los grupos de investigación. Además, considera «que hay que aprovechar las oportunidades que el COVID-19 puede brindar para buscar un modelo económico basado en la ciencia y la tecnología».

En relación al informe sobre el estado de la transferencia en España, asegura que eligieron a la UNIR como compañero en este viaje porque vieron en esta institución a un «socio adecuado», teniendo en cuenta que su patronato tiene una composición «plural, muy adecuada para trabajar con un Think Tank independiente y también plural y progresista como es la Fundación Alternativas».

López Garrido cree que a la hora de beneficiarse de los aportes de la universidad, desde un punto de vista económico general, hay más recursos en las comunidades grandes, «pero también es cierto que en las pequeñas existe una mayor cercanía entre los agentes que realizan la transferencia de conocimientos, como son la empresa, la sociedad y las universidades».

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