Cuando el sol alimenta a la tierra

Alfaro acoge una pionera instalación demostrativa de riego fotovoltaico

I. G.

El uso de energías renovables se encuentra cada vez más extendido en muchos ámbitos. La agricultura es uno de ellos, con incidencia en aspectos como el riego. Una clara muestra es la instalación demostrativa de riego fotovoltaico que lleva funcionando desde el pasado mes de julio en Alfaro.

Dicho proyecto lleva por nombre BOSOLA y se ha puesto en marcha a través de la línea de ayudas de cooperación del Programa de Desarrollo Rural de La Rioja 2014-2020 destinada a equipos de innovación que planteen acciones conjuntas para mitigar el cambio climático. El grupo operativo está formado por la comunidad de regantes 'Las Planas' de Aldeanueva de Ebro, Faber 1900, Instalaciones y Montajes Eléctricos Logroñeses (IMEL), el Servicio de Infraestructuras Agrarias de la Consejería de Agricultura del Gobierno de La Rioja y el Instituto de Energía Solar de la Universidad Politécnica de Madrid.

La instalación consta de un generador fotovoltaico con 600 módulos de una potencia de 355 Wp distribuidos en 10 filas. Desde la balsa elevada se distribuye el agua por presión natural a través de una red de tuberías hasta 246 hectáreas de viñedo. Toda la superficie que se riega se encuentra localizada en Alfaro, aunque los propietarios de las parcelas pertenecen a la comunidad de regantes 'Las Planas', formada por 93 agricultores. Andrés Roldán es uno de ellos y asegura que, aunque todavía es pronto para sacar conclusiones, que las primeras sensaciones son positivas. «Hasta ahora estábamos obligados a tener contratada la energía durante todo el año cuando sólo necesitamos utilizarla en un periodo muy determinado», expone. «Ahora, me voy a ahorrar unos 70 euros por hectárea», se congratula.

Roldán admite que, al ser los pioneros en La Rioja en utilizar este método, existió cierto vértigo en los inicios. «Pero estábamos convencidos de que podía funcionar porque nuestra comunidad presenta las condiciones idóneas, ya que somos de un tamaño pequeño, contamos con una balsa de 70.000 metros cúbicos y tenemos la capacidad de almacenar agua para distribuirla durante todo el año», enumera.

Por su parte, Luis Narvarte, del Instituto de Energía Solar de la Universidad Politécnica de Madrid, divide en tres grupos las ventajas que otorgan este tipo de instalaciones: técnicas, económicas y medioambientales. «En las técnicas, hemos desarrollado las soluciones para permitir el riego fotovoltaico de gran potencia y hemos resuelto el problema de las intermitencias de potencia sin necesidad de baterías», cuenta. «En las económicas, todavía es pronto para hacer previsiones, pero los demostradores previos a la instalación de Alfaro han registrado unos ahorros de entre el 70 y el 80% en el coste del kilovatio», relata. «En el terreno medioambiental, el tiempo de vida de la instalación es de 25 años, mientras que la energía que se invirtió en fabricarla se recupera entre 2 y 5 años y el dióxido de carbono, entre 2 y 9 años», finaliza.

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