El acusado de intento de asesinato quería «conseguir un 'fierro' para acribillar»

Las forenses apuntan que la herida de la víctima está en un lugar «extraño» para ser defensiva pero «compatible» con un intento de repeler el ataque

Luis J. Ruiz
LUIS J. RUIZLogroño

Fue en la recta final de la segunda jornada del juicio que se celebra contra el joven de origen colombiano acusado de intentar asesinar a su expareja en Arnedo. Hasta ese momento, las declaraciones de los agentes de la Guardia Civil y de las médicos forenses habían pivotado, básicamente, en torno a tres aspectos: el cuchillo con el que presuntamente atacó a la víctima; el desorden con que se encontró la patrulla que realizó la inspección ocular de la vivienda (si era compatible con una pelea o simplemente resultado de un modo de vida despreocupado); y la localización de la herida de la víctima. Pero cuando llegó el turno de los testigos de la defensa, dos amigos del acusado, el Ministerio Fiscal puso sobre la mesa la información que, pacientemente, había guardado hasta ese momento.

Comenzó el interrogatorio la abogada defensora y el testigo explicó la relación de amistad de su mujer con una amiga íntima de la supuesta víctima. Según su versión, esa mujer le habría asegurado a su esposa que «todo estaba preparado». «Son buenos amigos usted y el acusado, ¿verdad?», le preguntó el fiscal. «Sí, sí», reconoció el testigo antes de asegurar que prácticamente todos los días hablaban por Whatsapp. Ahí quería llegar el Ministerio Público. A la conversación que los dos mantuvieron el 29 de agosto del 2017, apenas cuatro días antes a través de esa red.

«¿Sabe qué es un 'fierro'?», insistió Enrique Stern. El testigo titubeó y el fiscal se lo explicó. «Un fierro es una pistola. El 29 de agosto, a través de Whatsapp L.A. [el acusado] le dijo que necesitaba un 'fierro' y usted le preguntó que si era para asustar o para matar. 'Lo quiero para acribillar. ¿Cómo lo consigo?', le respondió el acusado». El testigo intentó justificarse -«Hablábamos de muchas tonterías...»-, pero Stern cerró el interrogatorio.

Poco antes habían declarado las médicos forenses que reconocieron a la expareja del acusado y a su hermana (que también denunció haber sido agredida) dos días después de los supuestos hechos. A preguntas de la Fiscalía y de la defensa explicaron que la víctima presentaba «una herida cortopunzante que ya estaba suturada» y que podría ser fruto de una autolesión. «Es un lugar extraño en una herida defensiva [en la cara interna del antebrazo y cerca del codo] pero hay que tener en cuenta que la víctima estaría en movimiento. Es compatible con la defensa, pero no específica», sostuvieron. El juicio concluirá hoy con los últimos testigos y las conclusiones de las partes.

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