«Lo que he pasado no se lo deseo ni a mi peor enemigo»
Absuelto de asesinar a su mujer, Mercedes, A. E. M. asegura que siempre ha tenido la conciencia muy tranquila «porque yo no he sido»
Rara vez un jurado popular emite un veredicto de no culpabilidad. En La Rioja, de hecho, en treinta años de existencia, sólo en dos ocasiones han eximido de responsabilidad al acusado ... . La última vez fue el pasado martes, ocho de los nueve miembros elegidos para deliberar en el caso del crimen de Los Lirios lo tuvieron claro en menos de 24 horas. A. E. M. era declarado no culpable de asesinar a su mujer, Mercedes, en la madrugada del 13 de octubre de 2020. Ese día, el hasta entonces procesado confiesa que su hijo y él se fundieron en un abrazo y sintieron la alegría de que «por fin había salido la verdad».
Hasta llegar aquí han transcurrido cinco años que califica de «calvario». «Se puede imaginar –explica a esta cronista– cómo he estado viviendo después de haber perdido a la compañera de mi vida, de siempre y encontrarme con esto. Es muy difícil para mí». Al sentimiento de tristeza se suma el de impotencia porque «no tuve posibilidad de nada, me acusaron y ya está, hasta ahora que me he podido defender en el juicio».
A. E. M. relata entre lágrimas lo vivido. Le detuvieron en septiembre de 2021, casi un año después de que su mujer, con quien se casó en 1988, apareciera muerta en su casa en el parque de Los Lirios. Le pilló por sorpresa. «Estaba en el pueblo, bajé a comprar el pan, vinieron y me detuvieron. Simplemente me dijeron que estaba detenido y que tenía que bajar con ellos». Preguntó el porqué pero la respuesta fue que ya se lo dirían en comisaría. Efectivamente, más tarde le informaron. De ahí fue al calabozo, pero al pasar a disposición judicial, la juez le dejó en libertad. «Desde entonces he estado firmando cada quince días, los 1 y los 15 de cada mes, y eso lo tienes que llevar». Desde el veredicto eso cambió «me mandaron salir y fuera».
La policía sostenía en su versión de lo sucedido que el detonante del crimen fue la mala relación matrimonial, hasta el punto de que ella estaba decidida a divorciarse. Un argumento que A. E. M. niega en rotundo. «Nunca he tenido un problema con ella, ha sido todo invención». Defiende que tenía una relación normal, de pareja. Él se desplazaba mucho a Gumiel de Mercado (Burgos) para ayudar a su hijo, «pero nada más». «A mí nunca me ha pedido el divorcio, pese a todos los comentarios que han querido hacer. Y aunque me hubiese llegado a pedir el divorcio, que no ha sido el caso, no habría hecho eso porque yo la amaba».
«He sufrido mucho, he llorado mucho y he estado muchas noches sin dormir, y eso hay que pasarlo»
«Cuando tienes tan seguro que no lo has hecho, ni has estado, ni has colaborado ni nada de nada, no te ves en prisión porque dices: es imposible»
«El peor momento fue abrir la puerta y encontrarme a mi mujer. Eso hay que pasarlo, lo tengo grabado, no se me olvidará nunca»
Insiste en que, sin duda, «la gran perjudicada de todo ha sido ella, Merche, que lo ha perdido todo, ha perdido la vida. Yo he perdido a mi compañera de vida y mi hijo a su madre, que bastante es. Él sigue con la incertidumbre de qué ha pasado, su madre no está, han acusado a su padre y yo he tenido que estar cinco años viviendo señalado de todas las maneras posibles y eso hay que pasarlo y aguantarlo día a día, además, sin haber hecho nada».
Desde el 13 de octubre de 2020 asegura que ha tenido que escuchar comentarios de todo tipo. «Unos a favor y otros en contra», pero ha tratado de estar al margen y abstraerse. A día de hoy reside en un pueblo pequeño que no vamos a desvelar para preservar su identidad. Sus vecinos, cuenta, «han sido muy discretos, nunca me han dicho nada, la gente del pueblo ha estado a mi lado siempre», relata.
En todo este tiempo «he tenido la conciencia bien tranquila porque yo no había hecho nada. Estaba allí por no sé por qué, porque no lo he llegado a entender nunca. Ni he hecho los viajes –la policía dijo que se trasladó de Gumiel a Logroño para matar a su mujer– ni sé de dónde ha salido eso. Ha sido todo una invención».
La policía cuestionó que al encontrar el cuerpo de su mujer tendida en el vestíbulo en su vivienda en el parque Los Lirios, A. E. M. dijera que se había quitado la vida, un comentario que hizo porque «fue lo primero que me vino a la mente, pero no porque tuviera algún indicio de que iba a hacerlo, porque si lo tengo no me voy –dos días antes se había ido a Gumiel a ayudar a su hijo con la vendimia–». Además, nada más abrir la puerta del domicilio familiar vio la sangre, pero no vio ninguna herida, «el corte del cuello lo he visto en el juicio».
«La conciencia la he tenido siempre muy tranquila porque yo no he sido». Tanto su hijo como él lo tenían muy claro porque la noche en la que las acusaciones aseguraban que había viajado a Logroño para matar a Mercedes «habíamos estado durmiendo juntos y yo no había salido de casa. Lo tenía clarísimo y es lo que declaró. Que la Fiscalía pidiera una indemnización para él –reclamó 100.000 euros– le reventó. No quiere dinero por una cosa de esas. Lo ha pasado muy mal y sigue pasándolo mal».
«No tuve posibilidad de nada, me acusaron y ya está, hasta ahora que me he podido defender en el juicio»
«Que la Fiscalía pidiera una indemnización para él –reclamó 100.000 euros– le reventó. No quiere dinero por una cosa de esas»
«Como no he hecho nada tampoco tengo por qué tener miedo, aunque te queda la cosa de que hay un asesino en la calle ¿Quién es?»
A día de hoy, su nieta y el nieto que viene en camino son su tabla de salvación. También su madre, de 89 años, «necesita mi compañía y yo la de ella más que nunca». ¿No siente rabia? «Ha pasado tanto tiempo y he llorado tanto que quiero pasar un poco». En este tiempo «he tenido que enterrar a mi padre, se me ha acumulado todo». «He sufrido mucho, he llorado mucho y he estado muchas noches sin dormir, y eso hay que pasarlo».
A lo largo de estos años ha habido muchísimos momentos malos que «no se los deseo ni a mi peor enemigo», pero el peor de todos fue «abrir la puerta y encontrarme a mi mujer. Eso hay que pasarlo, lo tengo grabado, no se me olvidará nunca». Otro momento que permanecerá siempre en su memoria fue cuando incineraron el cuerpo de Mercedes «ir a despedirla sin saber nada».
La familia de la víctima le recriminó que no fuera enterrada en el panteón familiar, en Gumiel, «pero ella está en Gumiel –contesta–, no compartí que estuviera en el panteón porque me habían acusado y le dije a mi hijo que decidiera él y se ha hecho lo que él ha querido. Su madre quería estar en Gumiel y en Gumiel está, con su hijo».
A. E. M. explica que nunca se vio entrando en prisión porque «no lo he hecho». «Cuando tienes tan seguro que no lo has hecho, ni has estado, ni has colaborado ni nada de nada, no te ves en prisión porque dices: es imposible, o por lo menos no lo quieres ver».
¿Y ahora qué? Comenta que todavía no le ha dado tiempo de pensar, pero de momento quiere estar con su familia, «que ha estado siempre a mi lado. Me decían que estaban a mi favor».
La policía sostiene que el hecho de que el jurado no haya dado por probado que lo hiciera no significa que no lo haya hecho. «Considero que los que lo han hecho mal, bajo mi punto de vista, han sido ellos, porque si lo tienen tan claro lo podían demostrar. Han sido conjeturas porque no han podido demostrar ni una prueba, en el juicio decían por su experiencia, pero por su experiencia pueden arruinar la vida a una persona».
Confiesa que no tiene miedo porque «como no he hecho nada tampoco tengo por qué tener miedo», aunque «te queda la cosa de que hay un asesino en la calle ¿Quién es?».
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