Las veinte en copas

Ismael Fernández, Ana Jiménez y Eduardo Hernáiz, de Bodegas Familiares de Rioja. Herreros
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Ismael Fernández, Ana Jiménez y Eduardo Hernáiz, de Bodegas Familiares de Rioja. Herreros

Bodegas Familiares presenta el lunes, de 19 a 21 horas, la añada 2016 de Rioja

ALBERTO GIL

Veinte años. Son los que lleva la Asociación de Bodegas Familiares de Rioja presentando los vinos de la última cosecha a la sociedad riojana. De nuevo con el vestíbulo del Riojafórum como escenario [a un precio de 10 euros por copa], veintitrés bodegas de todo el ámbito geográfico de la región vitícola mostrarán este lunes (de 19 a 21 horas) el fruto de la añada 2016: «Tenemos una cosecha de gran calidad, vinos con estructura y carga polifenólica y muy aptos para el envejecimiento», explicó Ismael Fernández, de Bodegas Señorío de Villarrica (Hervías). «Podría ser una nueva añada excelente -avanzó-, aunque será en breve el Consejo Regulador el que califique oficialmente la cosecha».

Presentación de la añada 2016. En Riojafórum a las 19 horas y hasta las 21. Diez euros por copa, con la posibilidad de probar los vinos de 23 bodegas, hasta agotar existencias.

Cata 'Riojas de Pueblo'. Por la mañana (11 horas), con plazas agotadas por invitación. A continuación, de 13 a 15 horas, showroom exclusivo para los profesionales.

Bodegas Familiares de Rioja presenta este XX aniversario, con un acontecimiento paralelo muy especial, la primera cata de vinos de pueblo de Rioja, «una cita histórica», en palabras de la coordinadora de la asociación, Ana Jiménez, en referencia a la futura normativa que negocia el sector para diferenciar vinos de viñedos singulares y de municipio.

En este sentido, Eduardo Hernáiz, presidente de Bodegas Familiares, aseguró que la iniciativa -una cata a ciegas, sin marcas, de vinos de las bodegas familiares y dirigida por el prescriptor Juancho Asenjo- ha superado «todas nuestra previsiones». «Vienen sumilleres de todo el país, varios de restaurantes con estrellas Michelin, medios de comunicación de ámbito nacional, vinotecas, distribuidores..., lo que da una idea del interés de los pequeños y medianos proyectos y de la propia diversidad de Rioja».

Hernáiz reivindicó el papel de la pequeña bodega en el mundo del vino, de la «diversidad en un mundo global», y recordó la importancia de las Bodegas Familiares a principios de los años noventa para rebajar de 500 a 50 barricas el mínimo exigido para criar los vinos. «Queremos dar un paso más -añadió-, y además de defender los intereses de los viticultores/bodegueros, empezar a mostrar que los grandes vinos del mundo los hacen las pequeñas bodegas».

La cata, en sesión de mañana y con las mismas bodegas que luego por la tarde ofrecerán sus vinos a los aficionados, recorrerá Rioja de punta a punta y a través de diferentes variedades de uva.