«La seguridad alimentaria por la que velan los veterinarios es indisociable a la salud pública»

Somalo, junto a las instalaciones de Diario LA RIOJA. :: e. del río/
Somalo, junto a las instalaciones de Diario LA RIOJA. :: e. del río

Colegio de Veterinarios

TERI SÁENZ

El Colegio Oficial de Veterinarios de La Rioja está de aniversario. Y no uno cualquiera. La entidad que aglutina en la comunidad autónoma a 211 profesionales celebra un siglo de existencia con un abultado catálogo de reivindicaciones que miran no sólo al estatus de la figura del veterinario, sino al papel «básico» que según su presidente, Julián Somalo, juega en el control de la salud pública.

- ¿En qué situación llega el Colegio a su centenario?

- Muy vivo. La semana pasada mismo se colegiaron ocho nuevos compañeros y el número sigue al alza a pesar de que alguno se da de baja por cambio de trabajo a otras regiones o incluso al extranjero. Estamos contentos, además, por el hecho de que se trata de una profesión que no tiene paro a pesar de que las condiciones laborales, como en la mayoría de sectores, se han precarizado. En nuestro caso, por el elevado número de licenciados que salen anualmente de la universidad con 13 facultades y la presentación de cuatro nuevas solicitudes de apertura.

- ¿Tienen los veterinarios el suficiente reconocimiento?

- En el 2003 se promulgó la Ley de Ordenación de Profesiones Sanitarias, donde se incluía a las profesiones que venían de una licenciatura y un grado y además tenían un colegio profesional establecido legalmente. En La Rioja se les dio la carrera profesional sanitaria a todo el Seris, pero no a otros que trabajamos en el ámbito de la salud pública como veterinarios y farmacéuticos. Mantuve diversas reuniones con el anterior presidente de la comunidad y el exconsejero Nieto, e incluso llegamos a la Defensora del Pueblo, aunque no fraguó porque existe al parecer un vacío legal pese a que en otras comunidades autónomas sí que está contemplado.

-¿Qué supondría a efectos prácticos ese paso?

-Sería un respaldo social y económico, pero también la garantía del esfuerzo a que obliga estar acogidos a la carrera profesional ya que consolidar los diferentes grados en que se articula exige una formación continua y permanente.

-¿Se entiende bien entre la sociedad el papel que desempeña el veterinario?

- Se trata de una profesión que abarca muchísimos terrenos. Todo el proceso que va desde la cría en las explotaciones hasta al consumidor pasa por nuestras manos y somos responsables de que se cumpla con toda la legislación, normas sanitarias e inspecciones. Por otro lado, los que trabajan a pie de campo en las producciones animales, al margen de controlar las enfermedades, fijan la población al medio rural y producen valor añadido. Hay, asimismo, compañeros focalizados en el área de investigación, la docencia, etcétera. Es, en definitiva, una figura vital para garantizar el bienestar de las personas en un contexto globalizado donde la seguridad alimentaria por la que velamos cada vez tiene más importancia y es indisociable a la salud pública. Por eso abogamos, también, por una receta electrónica que dé trazabilidad a la prescripción veterinaria, ya que el abuso de antibióticos en la cadena animal y la resistencia a los virus acaba afectando a los seres humanos.

- Sus reivindicaciones apuntan también a un control y protección más exhaustivos de la rabia. ¿Es un problema real?

- Desde luego. La proximidad de España con África y el contacto globalizado con Asia y América, donde la rabia está muy presente, hace que no seamos indemnes a ese riesgo. Por eso hemos instado a la Administración riojana a que la vacunación antirrábica sea anual y no bienal, haciendo que los propietarios de perros pasen al menos una vez al año por una clínica veterinaria que aportaría una tranquilidad absoluta. Más aún cuando la crisis ha afectado duramente a nuestro colectivo.

- ¿En qué sentido?

- Por un lado, la subida del IVA del 8 al 21% ha sido un duro golpe para las clínicas de pequeños animales y el Gobierno, de modo incomprensible, no considera el tratamiento de este tipo de mascotas como una actuación de salud pública cuando el 60% de las enfermedades que afectan a las personas tienen su origen en patógenos de los animales (zoonosis) y de ellas el 75% son patologías emergentes. Además, los censos ganaderos están en continuo descenso, los recursos en investigación menguan y la precarización de las condiciones de los funcionarios alcanzan a los veterinarios que trabajan en el sector público.

- Otra de sus demandas a la Administración pide que sea el Colegio de Veterinarios el que gestione el registro de animales de compañía.

- Somos el único de España que no lo hace y, aunque el Gobierno riojano nos permite acceder a esos censos, gestionándolo nosotros como entidad más próxima al ciudadano facilitaría ahondar en trabajos de investigación y campañas de tenencia responsable de mascotas como la que estamos desarrollando entre alumnos de 3º y 4º de Primaria.

- ¿Son conscientes los propietarios de qué implica tener un animal de compañía?

- Hay de todo. Gente muy concienciada y otros que permiten que sus mascotas campen a sus anchas. Ahí incide el proyecto que estamos centrando en los más pequeños: hacerles saber qué condiciones exige tener un animal y entender que no es un juguete, sino que tener un animal exige sus responsabilidades.