Este martes, más de 230 millones de estadounidenses elegirán al nuevo presidente de Estados Unidos y miles de millones de personas de todo el mundo seguirán los resultados de cerca. La campaña de este año pasará a la Historia por ser una de las más agresivas de las últimas décadas. Durante más de un año los aspirantes a ocupar la Casa Blanca los próximo 4 años han debatido, han presentado propuestas, se han atacado directa e indirectamente, algunos incluso insultado, y han invertido cientos de millones en convencer a los ciudadanos de que son la mejor opción. Sin embargo, los ciudadanos no lo tienen tan claro a unos días de acudir a las urnas.

Tanto la candidata del Partido Demócrata, Hillary Clinton, como el candidato del Partido Republicano, Donald Trump, tienen muy mala imagen entre los votantes y el 'mal menor' es uno de los argumentos de voto más extendidos para muchos electores. A un lado se sitúa Clinton, con más de 30 años de experiencia en la primera línea de la política, representante de lo que los norteamericanos denominan el 'establishment' (en España, lo que en los últimos años se identifica como 'casta política') y una propuesta de continuidad de lo iniciado por Obama aunque con algunas mejoras. En el otro está Trump, una persona ajena al mundo de la política, un hombre de negocios que quiere romper con lo tradicional y llevar a EEUU al cambio con un programa que defiende propuestas muy atractivas para algunos sectores de la población, desde la creación de un muro en la frontera con México para impedir que entren al país más inmigrantes hasta una bajada de impuestos o el derecho a tener armas.

Pero al margen de lo referente a la política interna, el resultado de las elecciones del martes también interesa al resto del mundo. A Europa, a Latinoamérica, a Rusia y, por supuesto, a España; ya que dependiendo de quién sea el ganador (y las encuestas a cuatro días estaban en empate o con ligeras ventajas de uno u otro según el estado en el que se pregunte) las relaciones de EEUU con otros países pueden cambiar. Podría seguir la apertura, con intercambios comerciales, alianzas internacionales para combatir enemigos comunes y las relaciones diplomáticas o todo lo contrario.

Si gana Clinton será la primera presidenta mujer de la Historia de EEUU. Si gana Trump será la primera vez que un 'outsider' (un no político) lo consigue. Pero hitos históricos aparte, la incertidumbre es la palabra más utilizada estos días en todos los medios, redes sociales y charlas políticas. Porque mañana, más que nunca, cualquier cosa puede pasar.

 

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