Plaga de xilófagos en La Rioja

César Gil eliminando termitas en una vivienda riojana /
César Gil eliminando termitas en una vivienda riojana

Termitas y carcomas son las concentraciones de insectos devoradores de madera más sufridas en La Rioja, según un estudio profesional

TANIA NASTASELOGROÑO

¿Alguien ha oído hablar de los xilófagos? Seguramente no, pero sí habrán escuchado eso de 'insectos de la madera'. Pues bien, las termitas y las carcomas, ejemplos de este tipo de animales, se sitúan a la cabeza de la lista de plagas más frecuentes en la comunidad riojana con el 47% del total-casi la mitad de plagas que se producen en la región-; seguidas de las cucarachas, (17%); y de los roedores, que aglutinan el 14% de las incidencias, según refleja el IV Observatorio de Plagas de Rentokil Initial, fruto de una muestra de 9.000 consultas recogidas entre las 24.000 llamadas que recibió esta empresa especializada en el año 2015.

En la zona norte del país, en la que se encuentra La Rioja, la presencia de xilófagos se hace más patente mientras que en el conjunto nacional las cucarachas son la plaga más sufrida por cuarto año consecutivo, con un índice del 35%, seguidas de las termitas y las carcomas (18%) y de los roedores (12%), indica también el estudio.

César Gil, responsable técnico de Técnicos de Higiene Ambiental (THA) y experto en el control de plagas en la región, explica a Diario LA RIOJA que las causas principales por las que se produce este tipo de plagas son las condiciones climatológicas, el medio y el tipo de edificaciones -con un mayor uso de la madera-, y las condiciones de salubridad para determinadas especies. Este profesional indica que los tipos de plagas que más tratan en su empresa son las desinsectaciones, ocupando los primeros puestos las termitas y las cucarachas. En un segundo nivel se encuentran las desratizaciones.

El experto advierte que en la actualidad se producen más plagas debido al cambio climático, llegan nuevas especies y se reproducen más, especialmente cuando las temperaturas son elevadas, por lo que es común que se hagan más presentes en primavera y en verano. «Como efecto del cambio climático, las plagas se han multiplicado en diversas ciudades y los tiempos de reproducción se han alterado. Otro efecto es la presencia de plagas poco comunes, especialmente aquellas que se reproducían en países tropicales», especifica el responsable de THA.

Gil detalla de que los lugares más propicios para el desarrollo de estas plagas son los sótanos, las zonas inaccesibles, los sitios con alta humedad ambiental, donde hay presencia de alimentos y donde las estructuras predominantes son de madera.

Aparición y tratamiento

En cuanto a los primeros signos que avisan de la presencia de una plaga, el experto indica que, en función del tipo, se puede detectar algún individuo, los restos que van dejando o los daños que ocasionan pero, «de lo que se ve a lo que puede haber hay una gran diferencia. Aunque siempre hay indicios, hay que saber mirarlos», explicó.

Antes de tomar una decisión, Gil aconseja consultar previamente con un técnico de control de plagas. «Hay que tener en cuenta el sentido común porque no es lo mismo tener alguna paloma en el tejado que tener un bando en continuo crecimiento. Todas las especies son vectores de enfermedades, alteran nuestra calidad de vida y producen importantes daños económicos. Es sorprendente cómo un insecto tan pequeño puede tirar una casa abajo. La mejor solución es, sin duda, el control y la prevención», destaca.

El paso final es la erradicación. «Se podría decir que lo primero son las barreras físicas, luego los métodos biológicos y, como último recurso, el empleo de biocidas. Éstos últimos están en constante evolución y cada vez son más específicos, más eficaces y menos nocivos para el medio ambiente», señala Gil.