El Consistorio prepara una norma que permita a los perros viajar en autobús

Alfonso Muñoz, ayer con su perro guía, en el autobús que coge cada día para desplazarse por la ciudad. :: SONIA TERCERO/
Alfonso Muñoz, ayer con su perro guía, en el autobús que coge cada día para desplazarse por la ciudad. :: SONIA TERCERO

Si se cumplen en tiempo todos los trámites, las mascotas podrán subir al transporte público a principios del 2017

ÁFRICA AZCONA

El Gobierno municipal está trabajando en la elaboración de una Ordenanza de Transporte Urbano que, entre otras medidas, permitirá a los animales domésticos viajar con sus dueños en el autobús urbano. En la actualidad sólo se permite el acceso a los perros guía y, aunque muchos lo desconozcan, también a los que viajen en un transportín o jaula, pero el objetivo es extender esa posibilidad a los canes en general, siempre que tanto ellos como sus dueños se comporten de manera cívica y con las debidas precauciones. La regulación se inspirará en las normas de ciudades como Zaragoza, Barcelona o San Sebastián, donde se les reconocen los mismos derechos que al resto de usuarios, aunque con condiciones específicas como evitar su presencia en las horas más conflictivas, limitar la presencia de más de un can para evitar peleas o vigilar que el estado higiénico del animal sea el óptimo.

EN RESUMEN

uReferencia. El Ayuntamiento trabaja sobre opciones que ya se han puesto en marcha en otras localidades.

uPlazos. Si se cumplen los plazos previstos, a principios de enero ya se podrá subir a bordo las mascotas.

uOtros aspectos. La nueva ordenanza regulará también, de una manera más precisa, el acceso con patines, bicicletas, carritos de la compra, sillas y cochecitos de bebé, bultos y paquetes.

Estos y otros aspectos también se tendrán en cuenta en Logroño, aunque en estos momentos «estamos en una fase muy inicial, con los primeros planteamientos por parte de los técnicos y en medio de una tormenta de ideas..., habrá que determinar si se establecerán límites en función del peso o del tamaño, si el acceso deberá hacerse por delante...». El concejal de Transporte Urbano, Tráfico y Vías Urbanas, Francisco Iglesias, enumeró todas las consideraciones que habrá que abordar, aunque dejó claro que tendrán que llevar bozal e ir sujetos con correas. «Tomaremos como referencia otras localidades de España, pero teniendo en cuenta la idiosincrasia de Logroño, porque entre nuestros usuarios hay muchos niños y personas mayores, así que habrá que hacerlo de tal forma que se viaje con confianza, sin que el número de pasajeros se resienta», afirma el edil confiado en que finalmente la convivencia entre animales y personas, ya en vigor en mucha ciudades europeas, no generará problemas.

Uno de los aspectos más complicados de la nueva ordenanza será determinar el espacio reservado para el acomodo de la mascota. Lo normal, como reconoce Iglesias, es que viajen en la parte trasera, algo que ya se viene practicando por ejemplo para los perros de más de diez kilos, en los tranvías de Zaragoza, «pero claro en los autobuses urbanos de Logroño hay asientos», comenta consciente de que se impone un encuentro con la empresa de transporte para determinar las posibles adaptaciones que habrá que llevar a cabo. Además, se quiere abrir el proceso a la participación ciudadana para llegar al diseño de una ordenanza «lo más consensuada posible». La norma se debatirá dentro de la Comisión de Seguimiento del Plan de Movilidad Urbana Sostenible, en la que están representados los agentes sociales, las asociaciones de vecinos y grupos de oposición. Desde el equipo de Gobierno se busca «responder a las necesidades de movilidad de los ciudadanos, respetando los derechos de todos, así como atender las nuevas demandas y ser una alternativa eficaz a otros medios de transporte particulares y promover así un modelo de ciudad sostenible». Con la nueva ordenanza, que si se cumplen en tiempo todos los trámites permitirá el acceso de mascotas a bordo a principios del 2017, se quiere regular «aspectos que están poco desarrollados en otras ordenanzas municipales.

En ciudades como Londres, Estocolmo o Berlín aceptan desde hace tiempo que los animales domésticos puedan viajar en transporte públicos junto a sus dueños, siempre que vayan con correa. En algunos pueden viajar en la bodegas de autobús protegidos por una barandillas, aunque aquí no sería viable porque los buses no tienen bodegas; en otros casos viajan sobre las rodillas de sus propietarios, aunque esta opción Francisco Iglesias no la ve viable «por cuestión de seguridad». En otros casos permiten su acceso, siempre que no ocupen un asiento, y hay casos en los que se paga un billete reducido... asuntos todos que habrá que ir valorando.

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