Los camiones perdidos de Ezcaray: fin del misterio

Camino de meterse en problemas. El camión que pararon ayer unos vecinos de Ezcaray, junto al centro de salud de la villa/
Camino de meterse en problemas. El camión que pararon ayer unos vecinos de Ezcaray, junto al centro de salud de la villa

El GPS de los camiones extraviados les dirige a repostar a una supuesta gasolinera en la aldea de Turza (8 habitantes)

JAVIER ALBO

El misterio de los camiones que se pierden en Ezcaray parece resuelto. La supuesta solución llegó ayer en otro tráiler frigorífico que, si no fuera por unos vecinos que lo detuvieron antes de que cruzara el puente de la estación de la villa riojalteña, a saber dónde hubiera terminado. Es muy posible que en algún punto de la carretera de Bonicaparra, como aquel primero que acabó formando parte del paisaje otoñal de una pista forestal del paraje de Montehondo. Hacia allí le mandó su Pioneer, igual que al vehículo -aunque este se desvió de la ruta algo más- que hace unos días se quedó encajado en el puente Canillas, próximo a Posadas. Siendo los tres de la misma empresa todo parece apuntar a un error en las coordenadas. Por lo menos el de ayer sí: se dirigía a repostar a una gasolinera que, según su GPS, se localizaba en Turza, una aldea en medio del monte con 9 habitantes censados y desde luego ningún surtidor, cerca de... Bonicaparra.

A partir de aquí pueden empezar a atarse cabos, aunque la noticia no pierda del todo la etiqueta de «sorprendente». El conductor del segundo camión perdido también comentó que tenía que repostar gasolina y que se dirigía hacia Irún. Como se sabe, acabó cerca de Posadas. La explicación que se baraja es que la empresa tiene suscrito algún tipo de convenio con alguna compañía petrolífera para que la flota se surta de combustible en determinadas gasolineras que, por supuesto, no están en Turza. Un error en las coordenadas y una aparente falta de comunicación dentro de la empresa se ocupan del resto. Al de ayer le quedaba combustible para unos 100 kilómetros. Utilizando su GPS le pusieron rumbo a repostar en Calahorra.

Los vecinos que le pararon, en torno a las 14.45 horas, le libraron, seguramente, de meterse en algún lío. Le vieron que iba derechito... Un camión frigorífico, matrícula de Lituania, marca Mercedes, blanco... En Ezcaray son ya como de la familia. Este, a diferencia de los dos anteriores, venía de vacío, aunque según indicó el alcalde, Diego Bengoa, se dirigía a Valencia a cargar -cómo no-, naranjas y mandarinas.

El conductor no entendía nada, no solo porque él fuera ruso y los demás no, si no porque ni siquiera cuando llegaron Katia y Quino, dos vecinos de la villa que hablan su idioma, entendió muy bien qué le estaban contando. «Le explicaron lo que había pasado con los dos camiones anteriores pero no había oído nada del asunto. También le pedimos que transmitiera a la compañía para la que trabaja que intentara corregir el problema de las coordenadas», explicó el primer edil, no muy convencido de que esta sea el último camión que recale en Ezcaray.

El conductor quedó muy agradecido, ya que se despidió de quienes le pusieron sobre aviso diciéndoles que la próxima vez que vuelva -se supone que a título particular, sabiendo a dónde va- «iba a traer vodka». Ya puestos, también naranjas para hacer 'destornilladores'.

 

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