Una de cada cinco víctimas de maltrato es menor de 24 años

Una de cada cinco víctimas de maltrato es menor de 24 años

Instituciones y expertos alertan de la rebaja de la edad de las mujeres que sufren violencia de género en La Rioja

CARMEN NEVOT

Hace cinco años dieciocho mujeres del mundo de la cultura, el deporte y el arte cedieron su imagen para representar la dimensión de los malos tratos. Entonces la concienciación social acerca de un problema convertido en mal endémico, la necesidad de denunciar, de sacar a la luz la violencia se convirtieron en la médula espinal de un mensaje que hoy, víspera del Día Internacional contra la Violencia de Género, no ha perdido ni un ápice de su sentido.

Algunos datos

41

denuncias presentadas ante las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado en el 2014 fueron interpuestas por menores de 20 años.

25

jóvenes de menos de 20 años denunciaron ser víctimas de malos tratos en el 2013.

77,6%

es el porcentaje de mujeres que ha logrado dejar atrás la violencia de género.

La lucha contra la violencia de género ejercida contra la mujer no sólo continúa vigente sino que ha dado un preocupante giro. Son las víctimas jóvenes las que cada vez cobran más peso en las estadísticas de esta lacra y, según los datos referentes a La Rioja que ofrece el INE, extraídos a su vez del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), de media, en los últimos años, casi el 20% de las víctimas que han sufrido los malos tratos de su pareja tiene menos de 24 años.

Un fenómeno en aumento en los últimos años. Por ejemplo, sólo en el 2014, de las 471 denuncias presentadas ante las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado y ofrecidas por la Unidad de Coordinación contra la Violencia sobre la Mujer, 41 fueron interpuestas por jóvenes menores de 20 años, lo que representa el 8,7% del total. Un año antes, las demandas de jóvenes de hasta 20 años no representaban ni el 2%, o lo que es lo mismo, 25 de 401.

La tendencia, que también destaca la Fiscalía de La Rioja en su memoria anual, tiene su justificación. En palabras de la jefa de la mencionada Unidad, Olga Fernández Maestu, «la juventud tiene más conocimiento de qué constituye violencia de género y qué no». De hecho, antes no era muy común que una menor acudiese a denunciar malos tratos, lo mismo que tampoco era habitual que lo hicieran las mayores de edad. «Ahora -cuenta- hemos visto que después de 40 años aguantando, de repente, una mujer de 70 acude a la Jefatura a denunciar su caso». Una situación en claro contraste con la violencia soterrada vivida en el silencio del hogar.

En el caso de los menores, en su opinión, también ha influido la última reforma del Código Penal que recoge nuevos tipos delictivos relacionados con la violencia de género y que hasta ahora, al menos sobre el texto legal, pasaban desapercibidos. Es el caso del acoso que pueden llegar a sufrir los jóvenes bien sea por las redes sociales, el watsapp e incluso por el hecho de que su pareja o expareja les esté esperando en el portal. En otras ocasiones, los menores no tienen identificada la violencia de género y creen que es cuando hay agresiones físicas. De ahí que Fernández Maestu incide en la necesidad de la prevención, como la realizada por la Unidad que pilota en los centros escolares de la región impartiendo charlas acerca de qué es y cómo actuar ante la violencia.

Desde la Red Vecinal contra la Violencia Doméstica, que ofrece acompañamiento continuo a las víctimas de malos tratos, también han detectado un descenso en la edad de las mujeres víctimas de la violencia de sus parejas, por eso, según explica, María Ángeles Matute, este año quieren hacer hincapié en la juventud, porque pese a que «puede parecer un colectivo en el que la violencia no debería existir o debería ser simbólica ésta se da y con mucha frecuencia». Por tanto, «queremos hacer una llamada de atención porque lo normal es que fuera disminuyendo y no está ocurriendo». Matute reconoce que hay muchas situaciones que no se asocian con violencia, como que sus parejas controlen su ropa, su móvil y «estos son sólo los primeros escollos». De ahí que pide la implicación de todos para erradicar una violencia «que no debería existir».