La Unidad de Ictus del San Pedro atenderá a una media de 500 pacientes al año

La Unidad de Ictus del San Pedro atenderá a una media de 500 pacientes al año

El ictus es una urgencia neurológica ya que el periodo durante el que los tratamientos aplicados pueden ser eficaces es muy limitado

El Hospital San Pedro de Logroño incorpora una Unidad de Ictus que atenderá a una media de 500 pacientes al año. El consejero de Salud y Servicios Sociales, José Ignacio Nieto; la gerente del Servicio Riojano de Salud, Mª Luz de los Mártires; y la jefa de sección de Neurología, Mª Eugenia Marzo, han presentado la nueva Unidad de Ictus (UI) que se pone en marcha hoy en el centro hospitalario de la capital riojana.

El ictus es una urgencia neurológica ya que el periodo durante el que los tratamientos aplicados pueden ser eficaces es muy limitado. La disponibilidad de tratamientos específicos altamente eficaces, pero con un margen riesgo/beneficio estrecho, ha hecho necesaria la adecuación de los sistemas de organización asistencial y la dotación en el Hospital San Pedro para atender a pacientes con ictus.

La nueva Unidad, situada en la planta de Neurología, está integrada por cuatro habitaciones dotadas con cámara de video que enfoca en todo momento al paciente y un monitor que registra continuamente las constantes vitales -frecuencia cardiaca, presión arterial, temperatura, oxigenación de la sangre-. Para ello, los pacientes tienen colocado un manguito de presión arterial, pulsioxímetro y electrodos de electrocardiograma.

El personal de la Unidad puede detectar las alteraciones del paciente a través de los monitores, en su propia habitación o a distancia, pues los monitores están conectados a centrales de observación. No tiene las habitaciones, por contra, ni teléfono ni televisión para evitar estímulos sensoriales externos.

Además, hay un Control de Monitorización, frente a las habitaciones se localiza una central de control donde el personal facultativo y de enfermería van a poder controlar, en pantallas, los registros de los monitores y visualizar en todo momento al paciente.

Igualmente, la Unidad dispone de Laboratorio de Sonología, con un eco-doppler para llevar a cabo estudios vasculares en circulación intra y extracraneal; y Sala educación a familiares y a pacientes. El personal de enfermería proporcionará información pormenorizada sobre la enfermedad y consejos útiles a los familiares de los pacientes afectados.

A partir de hoy, dos especialistas en Neurología y una DUE (con experiencia en patología vascular cerebral), apoyados por el resto de profesionales de la sección de Neurología, van a atender a los pacientes que sean susceptibles de ingreso en la Unidad de Ictus. Se prevé que en esta Unidad se atienda una media de 500 pacientes cada año, un 75% del total de ictus que se registran en La Rioja anualmente.

Criterios de ingreso

En la Unidad de Ictus ingresarán los pacientes que presenten un ictus isquémico o hemorrágico agudo (menos de 48 horas de evolución); sin límite de edad. No tendrán indicación de ingreso en dicha unidad y se tratarán en la planta de neurología los pacientes que tengan un daño cerebral irreversible o que previamente presenten una enfermedad muy grave o mortal o dependencia severa.

Cambios

Hasta ahora la atención al Ictus en nuestro medio se basaba en el Código Ictus (CI), implantado en 2010. Se trata de un sistema de alarma que permite la identificación, notificación y traslado de la forma más rápida posible de los pacientes con ictus agudo a un centro hospitalario de referencia.

Los objetivos del CI son por tanto, reducir los tiempos desde el inicio de los síntomas al tratamiento especializado, aumentar el número de pacientes que reciben tratamiento fibrinolítico, e incrementar el número de pacientes que acceden de forma rápida a una Unidad de Ictus.

Durante los tres primeros años de coordinación de actuaciones, Salud ha activado el 'Código Ictus' en 366 ocasiones y ha podido aplicar el tratamiento fibrinolítico a 104 pacientes riojanos, tratamiento para el que deben darse una serie de condiciones y requisitos: debe tratarse de un ictus isquémico y no hemorrágico, depende de la situación del paciente, si ha existido recuperación previa o no, de la edad, etc.

Mejor tratamiento

Las unidades de ictus se consideran el mejor tratamiento del ictus, ya que de ellas se pueden beneficiar casi el 100% de los pacientes que han sufrido un ictus agudo, tanto isquémicos (85%) como hemorrágicos (15%). Aumentan muy significativamente sus posibilidades de recuperación, reducen sus secuelas y carecen de contraindicaciones y efectos adversos.

Las Unidades de Ictus están destinadas a la atención de los pacientes con ictus agudos, donde se llevan a cabo una serie de cuidados semi-intensivos, más efectivos cuanto más precoces y dirigidos a minimizar el daño cerebral provocado.

Qué es un ictus

El ictus o la enfermedad cerebrovascular es una enfermedad causada por un trastorno circulatorio cerebral que ocasiona una alteración transitoria o definitiva del funcionamiento de una o varias partes del encéfalo.

En función de su naturaleza, se divide en isquemia cerebral y hemorragia cerebral. Sus síntomas más característicos son: torpeza o debilidad en las extremidades, desviación de la cara, alteración del habla, alteración del equilibrio y/o disminución del nivel de conciencia.

La enfermedad cerebrovascular constituye la segunda causa de muerte y la primera de dependencia en España y ocasiona más de una cuarta parte de las muertes documentadas a nivel mundial. Es una patología cerebral compleja que precisa de una atención neurológica especializada y precoz para poder optimizar las opciones terapéuticas que existen en la actualidad.

La rehabilitación del paciente comienza ya durante el ingreso hospitalario y el médico rehabilitador, junto con el neurólogo, valoran las condiciones del mismo para iniciar el tratamiento que debe llevar a cabo el fisioterapeuta.

Una vez que ha sido dado de alta, prosigue la rehabilitación en el ámbito ambulatorio (en el Carpa si precisa también logopedia). Este tratamiento dura entre 3 y 6 meses, dependiendo de la edad del paciente, de la severidad de la lesión inicial y se alcanza el tope de la mejoría funcional a los 6 meses.

Los objetivos de las unidades de ictus son monitorizar durante 48h horas aproximadamente para los ictus más leves y 72-96 horas para los más graves los signos vitales y neurológicos, y aplicar el tratamiento más idóneo para estabilizar; y llegar a un diagnóstico preciso y en un plazo razonable, que especifique el tipo de ictus, el territorio vascular implicado y las causas.

También prevenir y tratar convenientemente cuando se presenten las complicaciones que pueden sobrevenir en la fase aguda del ictus; iniciar precozmente el programa de rehabilitación y readaptación a la nueva situación personal, implicando en la medida de lo posible a la familia; e iniciar las pautas de modificación de los factores de riesgo previos para prevenir recurrencias futuras.

Para ello, se necesita un personal médico y de enfermería entrenado, criterios de ingreso preestablecidos, una sistemática diagnóstica y terapéutica precisa, con especial atención a la rehabilitación precoz y una eficaz coordinación multidisciplinar.

Estas unidades han demostrado sobradamente su beneficio, han demostrado reducir la mortalidad, la dependencia e institucionalización y ser coste-efectivas, al acortar la estancia media, reducir complicaciones intrahospitalarias e incrementar el número de supervivientes independientes.