La Rioja minera

La Rioja minera

Todavía es posible rastrear las huellas de un pasado de pico, pala y barrena

PÍO GARCÍA

Cuando uno pasea por Villarroya o por Préjano resulta difícil comprender lo que explican los carteles. Fueron, no hace mucho tiempo, dos enclaves mineros. Ahora los olivares o los pinos cubren la tierra ondulada, pero antes hubo galerías, vagones, barreneros En Préjano, las minas de carbón mantuvieron su actividad casi cuatrocientos años. Desde 1609 hasta los años sesenta. Llegaron a trabajar más de trescientas personas y su labor obligó a construir un ferrocarril de vía estrecha que enlazaba las minas con Calahorra y Arnedillo, convertido hoy en Vía Verde. Como sucedía en Villarroya, durante el franquismo, los jóvenes del lugar quedaban eximidos del servicio militar si trabajaban en las minas. Un oficio duro y peligroso, pero que durante años cimentó la prosperidad de estas tierras.

De Villarroya hablamos ya hace unas semanas. Ahora queremos cursar una invitación para recorrer Préjano. Están recuperando su castillo, con unas fascinantes vistas del valle del Cidacos, han convertido el trujal en museo del aceite, tiene dos bellas iglesias y una coqueta torre del reloj pintada de color chocolate. Hay, además, algo mediterráneo y feliz en los olivares kilométricos que pueblan sus colinas.

Cuando uno recorre Préjano, tan luminoso, resulta difícil imaginarlo con el sucio trajín de los pueblos hulleros. Para eso conviene cruzar de valle y acercarse a Jubera. Ahí han recuperado la vieja excavación minera, con los vestigios de una ciudad desaparecida: hubo en sus tiempos una fonda gigantesca, varios pabellones para los obreros y hasta un campo de fútbol para que se entretuvieran los mineros. Su sudor empapa aún estas ruinas. El monte está horadado y uno puede asomarse a las viejas galerías y atisbar cómo era la vida de estos picadores y los barreneros. Ahora resulta casi romántico meterse por las grutas y descubrir cómo cae en cascada un torrente que parece brotar del intestino de las montañas.

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Este fin de semana, continúa en la edición en papel del periódico la serie 'La Rioja de cabo a rabo' con el patrocinio de Bankia. El sábado llegamos a Huércanos y Uruñela y el domingo paseamos por Cenicero y Torremontalbo.

Las fotografías de Justo Rodríguez pueden servir incluso de propuesta para un fin de semana: es una bonita excursión meterse por las viejas minas de Jubera, pasear luego por el pueblo y acabar la jornada entre los fragantes olivares de Préjano.

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