Obama le pide a Putin en Normandía que apacigüe la situación en Ucrania

François Hollande y Barack Obama. /
François Hollande y Barack Obama.

Ambos líderes mantuvieron una charla de 15 minutos tras el almuerzo en el Château de Bénouville

EFECaen

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, ha subrayado a su homólogo ruso, Vladimir Putin, que solamente si reconoce y trabaja con el Gobierno del presidente electo de Ucrania, Petro Poroshenko, habrá posibilidad de cesar el conflicto.

"Obama ha dejado claro que rebajar la tensión depende de que Rusia reconozca a Poroshenko como legítimo líder, cese el apoyo a los separatistas del este y deje de proveer de armas y material a través de la frontera", ha dicho el asesor de Seguridad Nacional Ben Rhodes.

"Si Rusia aprovecha la oportunidad de reconocer y trabajar con el nuevo Gobierno ucraniano -ha indicado Obama- habrá posibilidad de reducir las tensiones", ha subrayado en el marco de los actos conmemorativos por el 70º aniversario del Desembarco de Normandía.

Por su parte, el portavoz de la Presidencia de Rusia, Dimitri Peskov, ha indicado que "Putin y Obama han conversado sobre la necesidad de reducir la violencia y las acciones militares" en Ucrania.

"Aunque no había una reunión aparte (programada), los dirigentes han tenido oportunidad de intercambiar opiniones sobre la situación en Ucrania" -ha apuntado Peskov- en una reunión "informal" que ha durado entre 10 y 15 minutos, de acuerdo con una fuente de la Presidencia estadounidense.

Se trata del primer encuentro entre Putin y Obama desde que estalló la crisis de Ucrania, por la que Washington y Moscú han terminado cruzándose sanciones. Ninguno de los dos países había incluido esta conversación en la agenda con motivo de los actos del 'Día-D'.

Discurso

En cuanto al acto por el que se encontraba el mandatario estadounidense, ha dicho que el compromiso de su país con la "libertad" está "escrito con sangre" en las playas de Normandía.

"El grito de Estados Unidos, nuestro compromiso con la libertad, con la igualdad, con la libertad (...) está escrito con sangre en estas playas", ha manifestado Obama durante un discurso de 25 minutos pronunciado en el cementerio estadounidense de Colleville, donde están enterrados unos 10.000 uniformados estadounidenses.

Normandía tiene "la playa del infierno", ha dicho en referencia a la llamada 'Omaha Beach', y "las playas de la democracia", ha agregado el presidente de Estados Unidos, que ha interrumpido varias veces su discurso para aplaudir a los veteranos que siguieron la ceremonia desde el camposanto. "Nuestra única petición fue tener la propiedad del suelo donde fueron enterrados nuestros compatriotas", ha apuntado Obama en ese simbólico cementerio, propiedad de Estados Unidos.

Obama ha dicho que el 70 aniversario del Desembarco no sirve solo para conmemorar una victoria de la que sus ciudadanos están "orgullosos" sino también para "contar la historia de esos hombres y esas mujeres" que perdieron la vida para liberar Europa de la Alemania nazi. "Todo podía salir mal. El viento, la marea, la sorpresa...", ha recordado el presidente estadounidense, que ha citado a algunos de los caídos y ha relatado con "honor" sus historias personales.

Un compromiso inquebrantable

Antes que Obama, fue el presidente Hollande el que tomó la palabra para recordar el "sufrimiento y la gloria" de los "más de 20.000 estadounidenses perdieron la vida, aquí, en Normandía". "Francia no olvidará nunca lo que les debe a esos soldados, lo que le debe a Estados Unidos. Francia no olvidará jamás la solidaridad entre nuestros dos Estados", que "reposa sobre un sueño" de libertad, agregó el jefe del Estado francés, que también citó el nombre de algunos de los "mártires" y "héroes" enviados por Washington y enterrados en Collevile.

"Yo nací aquí, en Normandía, en Rouen, en una ciudad que quedó destruida durante la guerra" y "nuestros abuelos, nuestros padres, nos educaron con la idea de que para que todo cambie no hay que borrar nada", añadió Hollande para rememorar el inicio de la victoria "contra la barbarie nazi".

Ambos discursos fueron pronunciados en presencia de familiares de los caídos, supervivientes y veteranos, así como de personalidades como la reina de Inglaterra Isabel II y su hijo, el príncipe Carlos. Mientras tanto, el presidente de Rusia, Vladímir Putin, se reunió con la canciller alemana, Angela Merkel, en la cercana Deauville.

"Viva Estados Unidos, viva Francia y viva la memoria de los que cayeron aquí, por nuestra libertad", concluyó Hollande, Al término del discurso, tres cazas sobrevolaron el solemne lugar de la ceremonia.

Deber y obligación de defender la paz

Ya por la tarde, Hollande ha resaltado que Europa y el resto de aliados mantienen todavía el deber y la obligación de preservar la paz. "Todavía tenemos el deber de hacer progresar los pueblos de Europa, de reforzar el rol de Naciones Unidas, de defender por todas partes los derechos humanos", ha dicho el mandatario en su discurso ante los jefes de Estado y de Gobierno invitados a las conmemoraciones.

En una tribuna en la playa de Ouistreham, donde hace siete décadas tuvo lugar una de las primeras batallas del Día-D, el presidente francés ha destacado que la batalla contra la que debe lucharse en la actualidad "se llama terrorismo, pero también crisis humanitaria, arreglo del sistema financiero o miseria".

En su discurso, de agradecimiento a todos aquellos que contribuyeron a liberación de Europa de la ocupación nazi, ha subrayado particularmente "la valentía del Ejército rojo" y "la contribución decisiva" a la victoria aliada por parte de los pueblos de la antigua Unión Soviética.

El reconocimiento lo ha ampliado a los alemanes, "víctimas ellos también del nazismo", y ha apuntado que, en tanto que herederos de aquellos que combatieron en esa playa, los países occidentales tienen ahora, "más que un deber, la obligación" de estar a la altura de su entrega.

"Nos corresponde ser fieles a su sacrificio construyendo en nombre de las generaciones futuras un mundo más justo y más humano", ha añadido Hollande, quien ha insistido en que "la libertad es un combate, no es una evidencia", y todavía se ve amenazada "en demasiados lugares del mundo".

El presidente francés y anfitrión de la cita ha resaltado que "sobre esas playas tranquilas sigue soplando un solo viento, el de la libertad", y ha expresado su deseo de que, "en nombre de Francia", esa zona sea declarada Patrimonio Mundial de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco).

La ceremonia, en la que ha recibido personalmente a los jefes de Estado y de Gobierno y los ha acompañado brevemente sobre la alfombra roja que conducía a los palcos, ha incluido una recreación de la operación aeronaval, mientras una voz en 'off' relataba cronológicamente lo sucedido.