Un terremoto recibe a Duque como presidente de Colombia

Un temblor de 6,1 grados sacudió el centro del país poco antes de la llegada al poder del conservador, que quiere reconducir los acuerdos de paz

MILAGROS L. DE GUEREÑO CORRESPONSAL LA HABANA.

Un terremoto de 6,1 grados sacudió todo el centro de Colombia poco antes de que comenzará en la capital la ceremonia de toma de posesión de Iván Duque, el presidente más joven en 70 años que enfrentará los mismos problemas con los que tuvo que lidiar el ya exmandatario Juan Manuel Santos, entre ellos la fuerte polarización del país derivada de la posición antagónica frente al Acuerdo de paz firmado con la exguerrilla de las FARC.

El Congreso de la República, situado a escasos metros del Palacio de Nariño, la nueva residencia de la familia Duque, comenzó a recibir a legisladores e invitados a las ocho de la tarde, hora española. Entre extremas medidas de seguridad, diez presidentes y delegados de diecisiete países asistieron a la llegada a la presidencia del político de 42 años con el que el conservador Centro Democrático del expresidente Álvaro Uribe regresa al poder. El ahora senador estuvo presente en la Cámara. Presentó su renuncia, pero se arrepintió y pretende quedarse en su escaño aunque está inmerso en un proceso judicial por su vinculación con un caso de compra de testigos.

Los retos que aguardan a Duque -acompañado por Marta Lucía Ramírez, la exministra de Defensa del segundo Ejecutivo de Uribe, que se convierte en la primera mujer en ejercer la vicepresidencia- pasan por buscar la reconciliación de los colombianos. También deberá encargarse de llevar a la práctica el proceso de paz, que Santos prometió pero no ha logrado cumplir. Y Duque ha anticipado su propósito de reformar algunos de los puntos ya pactados.

LA CLAVEDuque mandará en un país en el que 123 activistas de derechos humanos fueron asesinados desde enero

La ventaja es que recibe un país mejor que el de hace tres años. Gracias al acuerdo de paz con las FARC, la tasa de homicidios se situó en el 24,8%, según el Ministerio de Defensa la más baja en 41 años. El índice de secuestros se redujo el 37,6% y la extorsión, hasta el 30,2%.

La nota negra la ponen las bandas criminales que han elevado el número de asesinatos de líderes sociales y de derechos humanos a cifras escandalosas: 123 entre enero y julio, según el Instituto de Estudios para el Desarrollo y la Paz (Indepaz). Duque tendrá que afrontar estos crímenes. Además, deberá decidir qué hacer con la mesa de dialogo con el Ejército de Liberación Nacional (ELN) cuyos negociadores esperan en La Habana a conocer si puede haber un camino acordado o si su futuro se reduce a regresar a las selvas.

Expectativas altas

Pero tan importante como profundizar la paz será mejorar las finanzas estatale.Pero las cuentas que deja Santos no son tan malas. El año pasado el crecimiento fue del 1,9%. En el presente ejercicio se espera un 2,7% y algunas previsiones confían en que para 2019 se sitúe en el 3,5%.

A mejorar las cuentas contribuiría la subida del precio del barril de petróleo, que pasaría de 27 dólares por barril a 72 por las sanciones a algunos países petroleros y la crisis en Venezuela. Y las relaciones con su complicado vecino serán otro de los ángulos que Duque no podrá perder de vista.

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