Los temblores y el pánico devastan Lombok

Decenas de turistas esperan en el aeropuerto de Lombok, cuya capacidad se vio desbordada. :: s. b. / afp/
Decenas de turistas esperan en el aeropuerto de Lombok, cuya capacidad se vio desbordada. :: s. b. / afp

El último gran terremoto, que causa al menos un centenar de muertos, atrapa a 200 españoles en el paraíso indonesio

ZIGOR ALDAMA

shanghái. Dos fuertes terremotos en el curso de una semana y más de 130 réplicas de diferente magnitud tienen a Lombok atemorizada. Sobre todo porque el segundo seísmo, que se produjo el domingo por la noche, superó en fuerza al primero. Y así ha sucedido también con el número de víctimas mortales que han dejado ambos en la turística isla indonesia. El temblor del pasado día 29 -de magnitud 6,4- provocó 14 muertos, pero anoche el número de fallecidos como consecuencia del del domingo -de fuerza 6,9- ascendía ya a 98. Y los equipos de rescate auguraron que serán más, porque todavía no han accedido a algunas de las zonas más afectadas del norte, las más cercanas al epicentro. Y tienen que revisar unas 13.000 edificaciones que se vinieron abajo con los temblores.

«El daño allí es masivo», afirmó un portavoz de la Agencia Nacional de Mitigación de Desastres. Y las labores de socorro no resultan sencillas, porque muchas de las infraestructuras viarias que ya sufrieron el envite de hace una semana han quedado gravemente dañadas, varios puentes se han derrumbado, gran parte de la zona se ha quedado sin electricidad y en muchos lugares no hay cobertura telefónica.

Así, mientras los equipos de rescate se afanan en localizar a supervivientes, las probabilidades de rescatar con vida a quienes hayan quedado atrapados entre los escombros se reducen notablemente según pasa el tiempo. «Siento gran pena por nuestros hermanos», afirmó el presidente de Indonesia, Joko Widodo, que prometió no reparar en gastos para reconstruir las decenas de edificios que se desplomaron.

Eso sí, las compensaciones que el Gobierno ofrecerá a las víctimas son irrisorias: 15 millones de rupias (895 euros) para los familiares de los muertos y hasta 2,5 millones (150 euros) en el caso de los heridos. «Aún tenemos que reclamar ayuda a la comunidad internacional. Pero si hay algún país amigo que quiere ofrecer apoyo, por favor que lo haga», declaró Sutopo Purwo Nugroho, de la Agencia de Mitigación de Desastres.

Además de la pérdida de vidas y los daños materiales cuantiosos, los terremotos representan un desastre económico para Lombok, la vecina de Bali que trata de arrebatarle turistas a su hermana mayor y más popular. En plena temporada alta, estas catástrofes suponen una debacle, porque los visitantes escapan en desbandada y el negocio se desmorona. «Indonesia se acabó para mí. La próxima vez nos quedamos en Francia o cerca», declaró a Reuters el matrimonio galo formado por Gino Poggiali y su esposa Maude, afectado por los dos últimos seísmos.

Después del temblor del día 29, unos 700 senderistas quedaron atrapados en el volcán Rinjani, una de los principales atractivos de la isla, y ayer otros 1.200 viajeros trataban de salir de Lombok por mar y aire, en algunos casos de manera desesperada. Según la Embajada de España en Yakarta, que ha enviado a varios efectivos a la isla, alrededor de 200 son españoles.

Falta de capacidad

Para facilitar la evacuación de todos los afectados foráneos, el pequeño aeropuerto de la isla anunció que permanecerá abierto las 24 horas y que añadirá vuelos. No obstante, ante la falta de capacidad para gestionar un número desacostumbrado de operaciones, la Embajada española recordó que el ferri entre Lombok y Bali también está operativo y puede ser una buena alternativa a los vuelos que van atestados de modo que se reduzcan los plazos de espera. No en vano, el diario 'Jakarta Post' afirmó que el aeropuerto está lleno de extranjeros que tratan sin éxito de comprar un billete.

Lógicamente, la Embajada también desaconsejó a los españoles el viaje durante los próximos días a Lombok y a las vecinas islas Gili, que han sido evacuadas y registraron un fallecido, pero no alertó sobre Bali, en cuya capital murió otra persona. Sin embargo, la actividad sísmica y volcánica en la zona, ubicada en el Círculo de Fuego del Pacífico, es muy elevada desde principios de año. La erupción del volcán Agung en Bali ha provocado varias disrupciones del tráfico aéreo en la zona y los expertos no se atreven a vaticinar si los terremotos se repetirán o no.

Sólo desde el domingo, los temblores obligaron a evacuar a 20.000 personas a zonas no afectadas. Entre ellos, unos 1.200 turistas que protagonizaron una verdadera estampida desde las islas Gili. Testigos relataron a diversos medios internacionales el caos para acceder a los botes. Michelle Thompson, una estadounidense de vacaciones en una de las islas, trataba de subir a una embarcación con su marido herido. «La gente lanzaba las maletas a bordo y tuve que pelear para que mi esposo pudiera embarcarse, porque estaba sangrando», lamentó en declaraciones a Reuters.

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