El Supremo deja las manos libres a Trump

Protesta ante el Supremo por la sentencia que respalda la prohibición de entrar en EE UU a personas de cinco países de mayoría musulmana. /  AFP
Protesta ante el Supremo por la sentencia que respalda la prohibición de entrar en EE UU a personas de cinco países de mayoría musulmana. / AFP

La máxima instancia judicial bendice la prohibición de entrar a EE UU para viajeros de cinco países de mayoría musulmana

CAROLINE CONEJERO

nueva york. El Tribunal Supremo de EE UU ratificó la orden del presidente, Donald Trump, que prohibió entrar al país a los ciudadanos de varios Estados de mayoría musulmana, en un duro revés para los defensores de los derechos humanos. En su fallo, la más alta instancia judicial sostiene que el mandatario tiene la autoridad para decidir quién accede a territorio estadounidense por razones de seguridad nacional.

Aunque el decreto ya había entrado en vigor el pasado diciembre, la decisión del Supremo constituye un espaldarazo constitucional al poder presidencial que cierra el largo periplo de disputa legal acerca de la autoridad de Trump sobre las fronteras nacionales. La decisión, que salió adelante por cinco votos contra cuatro, proporciona una importante victoria política al presidente en uno de los temas centrales de su campaña y llega precisamente a pocos meses de las cruciales elecciones al Congreso de noviembre.

La prohibición afecta a viajeros provenientes de Siria, Irán, Libia, Yemen y Somalia, además de Corea del Norte y algunos ciudadanos de Venezuela. Con fingida sorpresa, Trump reaccionó a la decisión vía Twitter con un «WOW» así, en mayúsculas, mientras la Casa Blanca calificó de «tremenda victoria» para el pueblo una resolución en la que el Supremo sanciona con claridad la autoridad del presidente para defender la seguridad nacional a pesar de la «histeria» mediática y los políticos demócratas.

Los grupos activistas de derechos humanos reaccionaron con consternación, por entender que la sentencia no vuelve más seguro el país sino que viola las protecciones constitucionales contra la discriminación y la libertad religiosa de los musulmanes. Ryan Mace, de Amnistía Internacional, consideró la decisión del Supremo «una catástrofe de política de odio» no sólo para los viajeros sino también para aquellos en busca de asilo que huyen de la violencia en sus países de origen. La Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU) acusó al Alto Tribunal de repetir los errores del internamiento de estadounidenses de origen japonés en la Segunda Guerra Mundial con la pretendida excusa de la seguridad nacional.

Entre otros políticos, el alcalde de Nueva York, Bill de Blasio, y el senador Bernie Sanders, ambos demócratas, criticaron la bendición del Supremo a Trump, calificándola de racista y xenófoba y añadiendo que institucionaliza la islamofobia camuflada de protección de las fronteras.

Trump, que decretó tres órdenes de prohibición de viajar, firmó el primer decreto apenas una semana después de su llegada a la Casa Blanca. La orden, redactada con prisa y con lagunas legales, causó el caos en los aeropuertos nacionales, protestas en todo el país y una cascada de acciones legales y apelaciones en tribunales menores que resultaron en un primer bloqueo de la medida.

Alegato discrepante

La Administración se vio forzada a afinar legalmente el decreto y, tras dos versiones nuevas, la norma se encaminó al Supremo, donde era más que previsible que la mayoría conservadora eliminaría el bloqueo del decreto. La orden ya fue parcialmente habilitada en junio de 2017 y entró por completo en vigor en diciembre por decisión del propio Alto Tribunal.

En su alegato discrepante, la jueza progresista Sonia Sotomayor señaló el manifiesto paralelismo con la decisión del Supremo 'Korematsu contra Estados Unidos' de 1944 por la que la Corte ratificó el confinamiento de japoneses americanos en campos de concentración. El presidente del Alto Tribunal, John Roberts, arguyó que, aunque la resolución sobre Korematsu fue completamente equivocada, la sentencia sobre la prohibición de viaje no tiene nada que ver con ella. El fallo coincide con la decisión de la Administración Trump de retirar, en apariencia, la controvertida política de «tolerancia cero» en la frontera con México, responsable del caos originado por la separación de menores de sus padres.

Mientras las agencias de inmigración continúan el proceso de reunificación familiar de los más de 2.300 niños separados, a partir de ahora se retomaría la normativa anterior de inmigración, la del presidente Obama. Con ello, aunque las familias ya no serían divididas en los puestos fronterizos, los adultos seguirán siendo procesados por la vía penal para su deportación inmediata.

 

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