Skripal pudo ser envenenado en su casa

Dos bomberos se colocan unos trajes especiales para investigar una de las zonas de la residencia de Skripal. :: Ben STANSALL / afp/
Dos bomberos se colocan unos trajes especiales para investigar una de las zonas de la residencia de Skripal. :: Ben STANSALL / afp

El equipo británico que investiga el intento de asesinato estudia si el gas pudo traerlo de forma involuntaria su propia hija

ÍÑIGO GURRUCHAGA CORRESPONSAL LONDRES.

Los movimientos de la policía antiterrorista británica y de las tropas que la refuerzan en Salisbury y su comarca sugieren que podrían estar en lo cierto quienes dicen que la investigación se centra ahora en el envenenamiento de Serguéi y Yulia Skripal en la propia casa del exespía ruso. La versión más truculenta dice que pudo ser la propia hija, que le visitaba, la que trajo sin querer el veneno.

Otra especulación se centra en el papel de una mujer, captada por la cámara de una tienda en el centro comercial de Salisbury, caminando junto a padre e hija, y paseando un perro. Al poco tiempo, el vídeo capta a los coches de policía. Pero las imágenes no son nítidas y la sospechosa podría estar efectivamente paseando a su mascota y adelantando a las víctimas.

La investigación se combina con una operación de seguridad. Cerca de 200 soldados, especialistas en armas biológicas o químicas, aíslan las zonas quizás contaminadas, como la propia central de ambulancias. Más sorprendente es la pesquisa realizada ayer en las tumbas de Ludmila, esposa de Serguéi, y de Alexánder, su hijo, aunque no se han exhumado sus cadáveres.

Venta de secretos

El dato que apunta a la intimidad de los Skripal como lugar del crimen es que Nick Bailey, el policía que se encuentra hospitalizado con síntomas que ya son menos graves, no habría sufrido la contaminación con el gas venenoso en el pequeño parque donde padre e hija fueron hallados en un estado catatónico, sino en el hogar de la familia, cuando fue a investigar el pasado domingo.

En una historia de espías es normal que Serguéi Skripal fuese encarcelado en Moscú por cobrar 80.000 euros por la venta de secretos, llegara desde la cárcel a Inglaterra con dinero en mano para comprar una casa de 300.000 y condujera un BMW 3, localizado en un polígono industrial al que se accede tras pasar por debajo de las líneas de tren, a unos 400 metros de la casa, en cuyos alrededores había sitio de sobra para aparcarlo.

Un taxista dice que habría recogido a Skripal 30 o 40 veces de la estación de tren en los últimos dos años. Regresaba de Londres. Le decía que trabajaba para el Gobierno. El número de viajes es congruente con las voces que emergen explicando que daba charlas ocasionales, asistía a reuniones... con servicios británicos de inteligencia o agencias amigas.

Ni su viuda, ni sus allegados, ni el juez que investigó su muerte descartaron que Alexánder Litvinenko fuese asesinado por colaborar con el CNI español para identificar los vínculos entre el Kremlin y redes de blanqueo de dinero en España. Según 'The Times', Skripal estaba destinado en Madrid cuando lo fichó el espionaje británico, MI6. Ahí terminan las coincidencias.

Litvinenko fue policía. Skripal era coronel del GRU, el departamento central de inteligencia del Ejército. Con su experiencia, entenderá a los dirigentes actuales y su consejo sería apreciado, o quizás cultivaba amigos en Moscú para obtener información y venderla. Matarlo a través de uno de sus viejos amigos, que le envía un regalo envenenado con su hija, encajaría todas las piezas de la novela. Pero eso nunca ocurre en la realidad.

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