Rusia y Turquía, con la vista puesta en el futuro de Idlib

Moscú pide corredores humanitarios y Ankara advierte que no aceptará más refugiados ante la ofensiva contra el último bastión yihadista en Siria

MIKEL AYESTARAN CORRESPONSAL JERUSALÉN.

Rusia y Turquía aceleran las conversaciones sobre el futuro de Idlib y el lunes volverán a reunirse Vladímir Putin y Recep Tayyip Erdogan. Esta nueva cumbre se producirá en Sochi después de que turcos, rusos e iraníes se dieran cita en Teherán hace diez días para debatir sobre la ofensiva contra la última provincia que queda fuera del control del Gobierno de Damasco. Aunque ese encuentro terminó sin un acuerdo oficial firme, desde que se produjo no ha habido grandes operaciones por parte del Ejército sirio y sus fuerzas aliadas por lo que sí ha tenido un efecto directo sobre el terreno.

Ante las alertas constantes por parte de Naciones Unidas del riesgo de que una ofensiva provoque «la peor crisis humanitaria del siglo XXI», en palabras del secretario general adjunto para Asuntos Humanitarios Mark Lowcock, el ministro de Exteriores ruso, Sergei Lavrov, señaló que «lo que ahora se interpreta a menudo como el inicio de una ofensiva de las tropas sirias con el apoyo de Rusia es una presentación poco concienzuda de los hechos».

El diplomático ruso matizó la inminencia de una operación a gran escala, pero mantuvo sobre la mesa la opción militar para acabar con lo que califica de «nido de terroristas» ya que esta provincia está bajo el control del brazo sirio de Al-Qaida. Cuando este avance se produzca «no actuaremos como actuó la coalición liderada por Estados Unidos en Mosul (Irak) y Raqqa (Siria), cuando no hubo ninguna conversación con la oposición armada sobre treguas locales y no se creó ningún corredor humanitario», adelantó Lavrov, quien recordó que estas zonas «quedaron arrasadas».

Desplazamiento masivo

Desde Ankara trabajan contra el reloj para intentar cerrar un acuerdo con los diferentes grupos armados a los que han apadrinado desde el inicio de la guerra. El objetivo turco sería que estas milicias leales lograran expulsar a los miles de combatientes de Al-Qaida, incluidos los yihadistas extranjeros, que están atrincherados en Idlib. «Estamos haciendo un gran esfuerzo para lograr un alto el fuego», declaró el ministro de Exteriores, Mevlut Cavusoglu, para lo que están en contacto «con todos los actores». El Gobierno de Erdogan apuesta por operaciones precisas contra Al-Qaida o Estado Islámico y no por una operación a gran escala.

Turquía ha reforzado la presencia militar en la frontera con Siria y advierte de que no aceptará más refugiados porque ya cuenta con 3,5 millones de sirios. Naciones Unidas alerta de que 30.000 civiles ya se han visto obligados a dejar sus casas y desplazarse en busca de lugares seguros y avanzan en sus preparativos para tener todo listo en caso de que haya un ataque.

El organismo internacional considera que se podría producir un desplazamiento masivo de hasta 900.000 personas. La inmensa mayoría buscará refugio en las zonas bajo control opositor fronterizas con Turquía, con el cantón kurdo de Afrín o el norte de la provincia de Alepo.

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