Rusia juzgará en Crimea a los ucranianos

Miembros del Servicio Federal de Seguridad de Rusia conducen a uno de los marineros ucranianos detenidos a una vista judicial en Simferópol, Crimea. :: afp/
Miembros del Servicio Federal de Seguridad de Rusia conducen a uno de los marineros ucranianos detenidos a una vista judicial en Simferópol, Crimea. :: afp

Los marineros de la flotilla apresada en aguas que Moscú considera suyas permanecerán en prisión preventiva

R.M. MAÑUECO CORRESPONSAL

MOSCÚ. Rusia vuelve a demostrar su cerrazón e inflexibilidad ante los llamamientos de la comunidad internacional a la distensión con Ucrania. Todo indica que los 24 marineros detenidos el domingo por fuerzas especiales rusas junto al estrecho de Kerch -que separa el mar Negro del mar de Azov- serán juzgados en Crimea bajo la acusación de «violar las aguas territoriales rusas mediante la fuerza o amenaza de emplearla» y hasta el juicio permanecerán en prisión preventiva. Moscú tampoco ha dado ninguna señal de que se proponga devolver a Kiev los tres navíos de su Marina capturados, las lanchas artilladas 'Berdiansk' y 'Nikopol' y el remolcador 'Yani Kapu'.

Ayer comenzaron en el tribunal Kievski de Simferópol, la capital de Crimea, las sesiones para decidir si los 24 marineros ucranianos esperarán el juicio en libertad o en prisión preventiva. Los primeros fallos han confirmado los peores temores, ya que a todos se les ha aplicado un arresto de dos meses. Ayer se examinaron las causas de 12 de estos militares y hoy se hará lo propio con los otros doce.

El Servicio Federal de Seguridad de Rusia (FSB, antiguo KGB), cuyas unidades especiales llevaron a cabo la operación de apresamiento de los tres buques ucranianos, insiste en que estos desoyeron las órdenes de parar las máquinas cuando se internaron en aguas territoriales rusas. Ignoraron, según el FSB, incluso los disparos de aviso.

Los servicios de Inteligencia rusos aseguran también que a bordo de la flotilla capturada se encontraban dos agentes del contraespionaje ucraniano, extremo que ha reconocido Kiev. Tenían como misión «coordinar» los movimientos de los barcos, afirma el FSB. Pero el jefe del Servicio de Seguridad de Ucrania (SBU), Vasili Gritsak, aclaró que la presencia de miembros de los servicios secretos en tal tipo de singladuras «es una práctica habitual que existe también en el contraespionaje ruso».

El FSB distribuyó imágenes del interrogatorio a algunos de los marinos arrestados el domingo. Uno de ellos, el capitán Vladímir Lessovói, reconoce que desoyeron premeditadamente las órdenes de los guardacostas rusos y su objetivo era perpetrar una «provocación». El comandante en jefe de la Marina ucraniana, Ígor Voronchenko, cree que tales declaraciones «fueron obtenidas mediante presiones, amenazas y tal vez torturas».

Desde París, el ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, declaró que el incidente naval del domingo «lo provocó conscientemente Ucrania». Lavrov ha instado a los países de la Unión Europea a enviar un «mensaje fuerte a Kiev» para evitar que situaciones así se repitan. Sin embargo, la que se encuentra en el alero es Rusia, cuya actitud ha suscitado airadas protestas de Occidente y llamamientos, como los de ayer por parte de Austria, a aplicar nuevas sanciones.

La UE estudiará sanciones

La ministra de Exteriores austriaca, Karin Kneissl, a cuya boda acudió el presidente Vladímir Putin en agosto y la sacó a bailar, anunció ayer en Berlín, tras reunirse con su homólogo germano, Heiko Maas, que el próximo mes de diciembre se discutirá en un Consejo Europeo la posibilidad de imponer sanciones a Rusia por lo sucedido en el estrecho de Kerch. Aunque añadió que todavía no se ha podido determinar con exactitud si tiene razón Ucrania o Rusia. «Ahora mismo es la palabra de uno contra la del otro», señaló. Pero Kneissl dijo que el incidente de Kerch demuestra que «la anexión de Crimea es un problema de seguridad para todos en Europa».

Maas, por su parte, exigió a Moscú la liberación de los militares ucranianos. Entre ellos, según Kiev, hay seis heridos -tres, asegura Moscú-. Uno tiene la mano destrozada, con pérdidas de dedos, y otro una seria herida de bala en la cadera.

La canciller alemana, Angela Merkel, habló ayer por teléfono con Vladímir Putin, quien, según el Kremlin, dijo estar «preocupado» por la implantación de la ley marcial en Ucrania. Ella le aconsejó «diálogo» y «distensión». Sin embargo, el portavoz de la Presidencia rusa, Dmitri Peskov, aclaró ayer que el mandatario no tiene intención por el momento de entrevistarse con su homólogo ucraniano, Petro Poroshenko. El lunes, a propuesta de Poroshenko, la Rada Suprema de Ucrania (Parlamento) aprobó el establecimiento del estado de emergencia para un mes como respuesta al ataque de Rusia.

 

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