Rusia, China y la UE apoyan el pacto nuclear con Irán frente a Trump

El presidente iraní, Hasán Rohani, ayer durante su visita a la ciudad de Tabriz. :: efe/
El presidente iraní, Hasán Rohani, ayer durante su visita a la ciudad de Tabriz. :: efe

Las potencias advierten al jefe de la Casa Blanca de que el acuerdo está siendo cumplido por la república islámica «y necesita ser preservado»

MIKEL AYESTARAN CORRESPONSAL JERUSALÉN.

Después de meses de amenazas, se acerca el 12 de mayo, el día en el que Donald Trump debe informar al Congreso estadounidense sobre el grado de cumplimiento del pacto nuclear con Irán. Una fecha marcada en rojo en el calendario del jefe de la Casa Blanca, quien desde que estaba en plena campaña electoral insiste en su intención de retirarse de forma unilateral del acuerdo firmado por su antecesor, Barack Obama, por considerarlo «ridículo». El presidente iraní, Hasán Rohani, que durante años fue el negociador nuclear de la república islámica, envió un mensaje directo a Trump. «Eres un hombre de negocios y no sabes nada sobre derecho y acuerdos internacionales», le recordó.

En Teherán ya se preparan para la posible ruptura de un acuerdo por el que en los últimos tres años han limitado el enriquecimiento de uranio a cambio del levantamiento de las sanciones internacionales, y como advirtió Rohani en agosto, en caso de que se produzca «en un tiempo corto, no en un plazo de semanas o meses sino en días u horas, regresaremos a una situación mucho más avanzada (a nivel nuclear) que en el momento de inicio de las negociaciones». Los iraníes recibieron el apoyo de Rusia, China o de la jefa de la diplomacia europea, Federica Mogherini, quien recordó a Estados Unidos que «hay un acuerdo que existe, que está funcionando y necesita ser preservado».

EE UU es uno de los seis firmantes, junto a Alemania, Francia, Rusia, China y Reino Unido, de un pacto sellado en 2015 que no permite alteraciones en el texto consensuado y que, según la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA), la república islámica cumple hasta ahora punto por punto. Trump, sin embargo, desconfía de las intenciones a largo plazo de los iraníes y exige variaciones en el texto para garantizar que no van a conseguir fabricar una bomba atómica. Este problema de confianza, alentado por la presión de Israel, puede acabar con el acuerdo, además de las ganas del magnate de distanciarse al máximo de todo lo que recuerde a la época de Obama.

Desde Europa trabajan contra el reloj para intentar disuadir a Trump y establecer un «acuerdo más amplio», según adelantó el presidente francés, Emmanuel Macron en su viaje a EE UU. La intención de Francia y Reino Unido sería abrir una nueva línea de trabajo para ampliar más allá de 2025 el plazo por el que Irán limita el enriquecimiento de uranio, insistir en la necesidad de contener la influencia militar de la república islámica en Oriente Medio y tratar poner límites a su programa balístico. Un plan ideal para Trump, pero que no será nada sencillo de consensuar con las autoridades de Teherán, que se remiten al acuerdo de 2015.

Washington e Israel se esfuerzan por encontrar pruebas para cimentar sus sospechas de que la República Islámica no cumple lo pactado, pero todos los informes presentados por la AIEA, órgano con acceso directo a las instalaciones nucleares del país, confirman que Teherán respeta el acuerdo.

 

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