Reactores parados y asfalto derretido en Europa

M. MOLINOS BERLÍN.

El intenso calor hace mella también en centrales térmicas. Algunas han anunciado en Alemania interrupciones temporales por el recalentamiento de los líquidos en sus sistemas de refrigeración. Los expertos apuntan que, como consecuencia, los precios de la electricidad podrían subir porque la demanda sigue siendo elevada por el uso de aires acondicionados.

El gigante químico BASF anunció el viernes que reducirá la producción en su sede en Ludwigshafen por la caída del nivel del Rin -que limita el envío de mercancía a sus clientes- y por la propia temperatura del agua, que permite tan sólo una limitada refrigeración de sus instalaciones.

En la vecina Francia la situación no es mucho mejor. El operador de las centrales nucleares galas, EDF, indicó ayer que detuvo uno de los dos reactores nucleares de la central más vieja del país, la de Fessenheim, por la ola de calor. Con este, se elevan a cuatro los reactores paralizados puesto que ya se habían apagado dos en la central de Bugey y uno en la de Saint-Alban, todos en el este del territorio. Otros dos tienen una producción reducida por las altas temperaturas.

Mientras, en las orillas alemanas del Báltico, el agua alcanza en estos días los 23 grados, cuando lo normal es que el baño en esta zona sea cosa de valientes, incluso en verano. Esto ha animado el turismo, aunque también ha provocado la presencia de medusas y cianobacterias tóxicas. En la vecina Polonia se han cerrado unas 50 playas debido a estas cianobacterias que provocan fuertes reacciones cutáneas. En Holanda, por su parte, las autoridades se vieron obligadas a cerrar algunos tramos de autopistas porque el calor llegó a derretir el asfalto.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos