'No' de los partidos suecos al abrazo ultra

El líder de Demócratas de Suecia, Jimmie Akesson, atiende a los periodistas en Estocolmo antes de una comparecencia televisiva. :: henrik montgomery / efe/
El líder de Demócratas de Suecia, Jimmie Akesson, atiende a los periodistas en Estocolmo antes de una comparecencia televisiva. :: henrik montgomery / efe

A falta de escrutar el voto por correo, los dos grandes bloques empatados rechazan un apoyo extremista para formar gobierno

SIMON JOHNSON ESTOCOLMO.

Suecia afronta un bloqueo político después del empate de las dos grandes coaliciones, la de centro-izquierda hasta ahora en el poder y la de centro-derecha, en las elecciones legislativas del domingo. Demócratas de Suecia (DS), la formación de extrema derecha que experimenta un significativo avance en las urnas y aspira a dictar la política del próximo gobierno sobre todo en forma de cierre del país a la inmigración, tendría la llave para que una de las dos coaliciones accediera al poder. Pero el grupo liderado por Jimmie Akesson fracasa de momento a la hora de encontrar a alguien que acepte su abrazo envenenado.

Falta por escrutar el voto por correo, tanto el de los electores que enviaron sus papeletas por anticipado como el llegado del exterior. En este caso no se trata de un mero trámite porque menos de 29.000 sufragios separan a la izquierda liderada por los socialdemócratas del primer ministro Stefan Lofven de la Alianza que encabezan los Moderados de Ulf Kristersson. En los comicios de 2014 hubo que contar unos 190.000 sufragios y tradicionalmente el voto del exterior favorece a los conservadores. En 1979 fue determinante para el centro-derecha.

De momento, el bloque gobernante totaliza un 40,6% de los votos y 144 escaños. La oposición derechista y de centro, un 40,3% y 143 asientos. Una diferencia de un parlamentario en una Cámara de 349. En manos de los ultras de DS estaría el desempate, con sus 62 diputado y el 17,6% de apoyo, el de uno de cada seis suecos que acudieron el domingo a las urnas -la afluencia fue del 85,81%, alta en un país que casi cuenta las elecciones por récords de presencia-. Pero los extremistas, que suben cinco puntos respecto a la anterior cita electoral, por un lado no lograron el resultado que prometía su líder en las últimas semanas, el de superar el 20% de los votos; y, por otro, tampoco consiguieron ayer romper el cordón sanitario que proscribe hasta ahora un pacto con ellos.

29.000 papeletas separan a izquierda y derecha. El recuento del voto exterior no será un mero trámite

«No daremos paso a un gobierno que no nos permita influir», dijo el líder de DS en una entrevista con el canal TV4. Jimmie Akesson invitó a los Moderados y a los cristianodemócratas a entablar conversaciones pero el rechazo de estos fue instantáneo y absoluto. El respaldo de los Demócratas de Suecia sería imprescindible para impulsar un ejecutivo de uno de los dos bloques, a no ser que se produjera la deserción de algunos de los partidos que los integran. Y esto podría ocurrir en el bando conservador si Ulf Kristersson decidiera saltarse el veto a los extremistas para evitar una reelección de Lofven.

Sensación de alivio

El hecho de que los ultras no lograsen alcanzar sus mejores sueños extendió entre la clase política y los analistas una sensación de alivio. «Estamos felices de que fracasaran en sus expectativas», explicó el diputado liberal Allan Widman a Reuters. «Cuanto más crezcan ellos, más presión soportaremos el resto de partidos». La subida del apoyo a los extremistas se ve como preocupante, pero menos dramática de lo que podía temerse. Una sensación que comparte Bruselas.

La Comisión Europea, con todo, eludió valorar el resultado de las elecciones. «Los suecos votaron libremente, democráticamente, y confiamos en que el Gobierno que surja de acuerdo al proceso constitucional del país siga con el firme compromiso sueco con la UE», declaró en rueda de prensa el portavoz jefe del Ejecutivo comunitario, Margaritis Schinas. En privado, un responsable comunitario se felicitó por que «está claro que la idea de que la extrema derecha se lleva por delante todo lo que encuentra es falsa»

El estancamiento en Suecia puede durar semanas. Y fracasar al final. La votación parlamentaria para elegir a un primer ministro no será antes del día 25, cuando se constituya el Parlamento, ni después del 8 de octubre. En caso de fracaso, los suecos volverán a las urnas.

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