Un nuevo ataque contra petroleros en el Golfo acentúa la tensión entre Estados Unidos e Irán

El petrolero 'Front Altair' fue atacado por estribor, aunque por encima de la línea de flotación, lo que evitó su hundimiento./REUTERS
El petrolero 'Front Altair' fue atacado por estribor, aunque por encima de la línea de flotación, lo que evitó su hundimiento. / REUTERS

Varios torpedos impactaron en dos embarcaciones que atravesaban el estrecho de Ormuz, frente a Irán

MIKEL AYESTARÁN

La tensión vuelve a crecer en el Golfo de Omán, punto clave para la economía mundial porque por allí pasa una quinta parte del petróleo que se consume en el mundo. Un mes después de que cuatro petroleros fueran saboteados, otros dos barcos sufrieron daños este jueves en la misma zona, sus tripulaciones tuvieron que ser evacuadas de urgencia y los equipos de búsqueda y rescate de Irán llevaron a los 44 marineros al puerto de Jask, informó la agencia oficial Irna.

Este nuevo ataque, que se produjo con torpedos, según el diario especializado en temas navieros 'Tradewinds', coincidió con la visita a Teherán del primer ministro japonés, Shinzo Abe, que llevó al Líder Supremo, Alí Jamenéi, un mensaje de Donald Trump para intentar recuperar el diálogo entre los dos países, roto desde que Estados Unidos saliera de forma unilateral del acuerdo nuclear y volviera a imponer sanciones.

Los buques portaban «carga vinculada con Japón», según el ministro de Comercio de este país. Ello no permitió que nada prosperara en el encuentro. Es más, Jamenéi descartó categóricamente cualquier tipo de diálogo con Trump. Teherán ni negociará con Washington ni enviará un mensaje a su presidente, aseguraron los portavoces del régimen teocrático persa.

44
marineros que conformaban la tripulación de los dos petroleros atacados fueron rescatados por la Armada iraní y trasladados al puerto de Jask. Ninguno de ellos sufrió lesiones.
Consejo extraordinario.
El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas se reunió este jueves de urgencia a petición de Estados Unidos para estudiar la situación después del ataque. Previamente, su secretario general, Antonio Guterres, condenó «todo ataque contra buques civiles».

El golfo Pérsico se ha convertido en un nuevo campo de batalla al que parece se ha trasladado el pulso entre eternos enemigos regionales como Irán y Arabia Saudí. Los saudíes, principales aliados y compradores de armas de Estados Unidos, acusan a sus vecinos de «promover el terrorismo». En el sabotaje múltiple de hace un mes, Riad y Washington apuntaron directamente a Teherán, pero no aportaron pruebas concluyentes. La posterior investigación internacional, realizada a petición de Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudí y Noruega fue presentada ante el Consejo de Seguridad de la ONU y concluyó que fue «probablemente obra de un actor estatal dotado de fuertes capacidades de operación», pero tampoco acusó directamente a la república islámica.

En un mundo tan sumamente sofisticado resulta llamativo que se puedan producir este tipo acciones contra superpetroleros en una zona con tanta presencia militar y que nadie sea capaz de conocer el origen exacto de estas agresiones. Aunque el pulso es regional el impacto es global y el precio del petróleo se incrementó en un 4% nada más conocerse la noticia.

Rescate iraní

Los iraníes no sólo niegan cualquier implicación en estos ataques, sino que en esta ocasión enviaron a sus servicios de rescate a ayudar a las tripulaciones y los medios oficiales fueron los primeros en ofrecer imágenes de las enormes chimeneas de humo que emergían de los buques en llamas. El ministro de Exteriores, Javas Zarif, sugirió en su cuenta de Twitter que quien realizó este último atentado buscaba impedir un diálogo amistoso para provocar una agresión y pidió «un foro de diálogo regional de manera urgente».

El grupo de Operaciones Marítimas Comerciales de Reino Unido (UKMTO), que forma parte de la Royal Navy, dio la voz de alarma a primera hora de la mañana al alertar de un «incidente» sufrido por el 'Front Altair', con bandera de las Islas Marshall y operado por la naviera noruega Frontline para la petrolera taiwanesa CPC, y el 'Kokuka Courageous', de Panamá. La Armada de Estados Unidos, cuya V Flota tiene base en la vecina isla de Bahrein, informó también de que recibió «dos llamadas de socorro» y acudió al auxilio de los buques dañados.

El ataque dispara el precio del crudo hasta un 4%

La volatilidad del coste del petróleo ha vuelto a reflejar los síntomas del temor que suele despertar cualquier acontecimiento geopolítico en torno a esta materia prima. El precio del barril de Brent subió este jueves un 2%, un incremento poco habitual en una sola jornada, hasta situarse por encima de los 61 dólares (54 euros). Rompió la racha bajista en la que se encontraba en los últimos meses, después de que se registraran los ataques contra dos buques cisterna, un incidente ha reavivado el miedo a un conflicto en esta región crucial para el mercado del oro negro. La primera derivada se dejó notar en los mercados, donde la cotización del Brent comenzó a escalar a lo largo de la jornada en una subida que le llevó a acumular una revalorización superior al 4%, situándose por encima de los 62 dólares (55).

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