Arabia Saudí crucificará a un joven que se manifestó contra el Gobierno con 10 años

Murtaja Quereiris./
Murtaja Quereiris.

Murtaja Quereiris, que ahora tiene 18, lleva desde 2014 en el corredor de la muerte condenado por pertenencia a organización terrorista

MIKEL AYESTARANJerusalén

Los supuestos delitos cometidos cuando tenía entre 10 y 14 años le pueden costar la muerte a Murtaja Quereiris, que ahora cuenta con 18. No será el primer saudí ejecutado este año en estas circunstancias, que suponen «una violación de las leyes domésticas e internacionales», según la European Saudi Organization For Human Rights (Esohr), pero sí marca una especie de récord macabro porque a ninguno le habían imputado cargos a tan temprana edad y se convierte en el preso político más joven del reino.

Dos meses después de la decapitación de Abdulkareem al-Hawaj, Murtaja puede ser el siguiente en la lista de ejecuciones, aunque en su caso la Fiscalía pidió la muerte por crucifixión, según denunció Esohr. Abdulkareem y Murtaja tienen en común que ambos pertenecen a la minoría chií y que fueron condenados a muerte por supuestos delitos que cometieron cuando eran menores de edad. El primero tenía 16 años cuando participó, según la acusación, en «manifestaciones contra el Gobierno». El segundo, apenas había cumplido los 10 cuando se le acusó de «pertenencia a organización terrorista» y «ataques contra las fuerzas de seguridad». Para Amnistía Internacional (AI), «el uso de la pena de muerte siempre es terrible, pero es aún más escandaloso cuando se aplica después de juicios injustos o contra personas que tenían menos de 18 años en el momento del delito, en flagrante violación del derecho internacional», según declaraciones de la responsable de Oriente Próximo, Lynn Maalouf.

Familia de activistas

La cadena CNN difundió imágenes en las que se veía a un Murtaja de 10 años con su bicicleta al frente de un grupo de amigos en una manifestación. Nacido en el seno de una familia de activistas de la oposición en la provincia de Qatif, al este del país, el joven fue detenido con 14 años y al cumplir 17 fue trasladado a una prisión de la Mabahith, la Policía secreta del reino. Pasó cuatro años sin ningún tipo de acceso a un abogado hasta que compareció ante el juez en agosto de 2018. Las organizaciones de derechos humanos no conocen la fecha de la próxima sesión, pero esperan «que la presión internacional sirva para evitar una nueva ejecución», apunta Dana Ahmed, investigadora de AI especializada en Arabia Saudí.

En 2018 los saudíes ejecutaron a 149 reos, este año la cifra ya alcanza los 110. Tan solo en abril ajusticiaron a 37 presos en un solo día. Desde AI explican que no se ha producido ningún cambio especial en la legislación del reino que explique este aumento de la pena capital «sin precedentes». Al contrario, destacan que «es irónico que jóvenes como Murtaja puedan ser condenados a muerte después de que se aprobara una ley que restringía el castigo capital para menores», apunta Ahmed. Alí al-Nimr, Dawood al-Marhoon y Abdullah al-Zaher, también de la minoría chií y que tenían menos de 18 años en el momento del delito, están también en el corredor de la muerte. El pulso sectario es cada vez más duro dentro del reino y las autoridades acusan a la minoría chií de estar al servicio de su gran enemigo: Irán.