La oposición rechaza la victoria «ilegítima» del presidente en Zimbabue

O. MATTHEWS HARARE.

Tras el anuncio oficial de la victoria del presidente de Zimbabue, Emmerson Mnangagwa, en los comicios del pasado lunes, sus detractores mantuvieron ayer las denuncias de amaño electoral. El principal candidato opositor, Nelson Chamisa, calificó el resultado, de apenas 300.000 votos de diferencia, de «ilegítimo, ilegal y fraudulento». Aseguró que él es el ganador, según un recuento alternativo que no ha publicado por razones «legales y políticas».

La Comisión Electoral de Zimbabue (ZEC) sostiene que Mnangagwa obtuvo algo más de 2,4 millones de votos (el 50,8%), de manera que evitó ir a una segunda vuelta al cumplir con el requisito de obtener, como mínimo, la mitad de los sufragios más uno. Chamisa, por su parte, habría recibido 2,1 millones de papeletas, lo que equivale al 44,3%.

El candidato del opositor Movimiento por el Cambio Democrático (MDC) reiteró que los resultados son «falsos». El plazo para impugnarlos termina en siete días y, aunque Chamisa evitó confirmar si acudirá a la Justicia, adelantó que buscará «la anulación» y tomará «todas las medidas posibles». «Incluso si vamos a los tribunales, tenemos muchas pruebas de cómo se amañaron estas elecciones», aseguró.

Aval de los supervisores

La Red de Apoyo a las Elecciones en Zimbabue (ZESN), una respetada organización dedicada a la supervisión electoral, sostuvo ayer que los resultados entran dentro de las estimaciones que manejaban, aunque reclamó a la Comisión que publique los resultados de todos los colegios electorales para garantizar la transparencia.

Mucho más calmado que Chamisa se mostró el candidato vencedor, quien compareció en el palacio presidencial para defender la integridad del proceso electoral y prometer que será «el presidente de los que me votaron y también de los que no».

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