Occidente estalla contra Rusia

El jefe de la inteligencia de Holanda habla ante la titular de Defensa y el embajador británico, Peter Wilson, ayer durante una rueda de prensa. /  AFP
El jefe de la inteligencia de Holanda habla ante la titular de Defensa y el embajador británico, Peter Wilson, ayer durante una rueda de prensa. / AFP

Reino Unido, Holanda, EE UU, Canadá, la OTAN y la Unión Europea acusan a Moscú de perpetrar una ola global de ciberataques

RAFAEL M. MAÑUECO MOSCÚ.

Las denuncias lanzadas desde Reino Unido, Holanda, la OTAN, la Unión Europea, Estados Unidos y Canadá contra Rusia, a la que acusan de estar detrás de una ola de ciberataques globales, fueron repelidas ayer por el Kremlin. Frente a las insistentes acusaciones y evidencias esgrimidas por los países afectados, el Ministerio de Exteriores contraatacó culpabilizándoles de formar parte de «una nueva campaña antirrusa» a nivel internacional.

A juicio de la portavoz del Ministerio de Exteriores ruso, María Zajárova, «la espionitis está ganando impulso». «Sin clasificar ni hacer distinción, en un solo frasco, posiblemente de Nina Ricci -como el utilizado por quienes envenenaron al antiguo agente ruso, Serguéi Skripal, y su hija-, han mezclado todo, a la agencia de Inteligencia GRU, los ciberataques, los piratas informáticos del Kremlin y la Agencia Mundial Antidopaje», aseguró. Según sus palabras, con todo esto «sale una auténtica mezcla de perfume infernal (...) una nueva campaña antirrusa a nivel internacional».

Ya el miércoles, el Centro Nacional de Seguridad Cibernética británico (NCSC) hizo público un informe en el que se aseveraba que los servicios secretos rusos están inmersos en una estrategia de ataques cibernéticos a nivel global con la intención de socavar la democracia en los países occidentales y agitar la confusión mediante las fake news y todo tipo de bulos y mentiras.

LA CLAVEWashington culpa a siete espías rusos de piratear a organizaciones de control antidopaje

Además, según el organismo, los hackers rusos han perpetrado ataques que han afectado a la actividad de procesos electorales, al transporte público e incluso al funcionamiento de las redes eléctricas. En el documento se habla de numerosos casos concretos de acciones, incluyendo las sufridas por el Partido Demócrata durante la campaña presidencial estadounidenses de 2016 y por la Agencia Mundial Antidopaje (AMA).

Una de las primeras reacciones contra la actuación de Moscú la protagonizó ayer Holanda al anunciar la desarticulación de una «operación de ataque cibernético» por parte de cuatro miembros de la Dirección Estatal de Inteligencia (GRU), que fueron ya expulsados del país. A uno de ellos se le encontró una factura del taxi utilizado en Moscú entre la sede de la Inteligencia militar rusa, en el callejón Nesvizhski, y el aeropuerto de Shermétievo, con la intención de pasarla como uno de los gastos de la «operación».

Uso de armas químicas

La ministra de Defensa holandesa, Ank Bijleveld, informó en una rueda de prensa junto al jefe de los servicios secretos del país, el general Onno Eichelsheim, de que el objetivo del ataque fue la Organización para la Prohibición de Armas Químicas (OPAQ) y tuvo lugar el pasado 13 de abril. Se decidió hacer público ayer tras el informe de las autoridades británicas. En abril, precisamente, la OPAQ examinó lo sucedido con Skripal y el presunto uso de armas químicas contra civiles en la localidad siria de Duma.

El titular de Exteriores británico, Jeremy Hunt, aseguró que Moscú «actúa de forma temeraria e indiscriminada» y advirtió de que su país, junto con sus aliados, «responderemos a los intentos de la Inteligencia rusa de minar la estabilidad internacional». En Londres no tienen ninguna duda de que el ataque con la sustancia de uso militar 'Novichok' que cerca estuvo de acabar con la vida de Skripal y su hija, el pasado marzo en Salisbury, fue obra de agentes de la GRU, órgano adscrito al Ministerio de Defensa de Rusia. Hunt señaló que «este patrón de comportamiento demuestra el deseo del Kremlin de operar impunemente sin tener en cuenta las leyes internacionales y las normas establecidas».

Pero ayer surgieron nuevas denuncias contra Rusia ratificando los temores de Londres. Estados Unidos acusó a siete miembros de la GRU de pirateo a organizaciones de control antidopaje. Según el Departamento de Justicia norteamericano, «entre los objetivos de la conspiración estaba divulgar información robada como parte de una campaña diseñada para socavar, tomar represalias y deslegitimar los esfuerzos de las organizaciones internacionales antidopaje» en su tarea de desenmascarar las malas prácticas en el deporte ruso.

El fiscal general norteamericano, Jeff Sessions, afirmó que las acciones de Moscú suponen una «seria amenaza» para la seguridad de EE UU. «Estamos acusando a siete oficiales de la GRU por múltiples delitos, incluyendo el uso de piratería para difundir la información personal de cientos de responsables antidopaje y atletas para distraer la atención del programa de dopaje patrocinado por el Estado ruso», declaró.

El titular de Defensa británico, Gavin Williamson, también intervino para tachar a Rusia de «Estado paria» y, desde Bruselas, el secretario de Defensa estadounidense, James Mattis, afirmó que «el comportamiento» de Moscú «es temerario e irresponsable». También hubo mensajes de repulsa por parte de la UE, la OTAN, Canadá y Australia.

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