«Fue un niño tímido y bondadoso al que otros lavaron el cerebro»

Alia Ghanem, madre de Osama bin Laden, considera que su hijo es una víctima del yihadismo

ANJE RIBERA

Su condición de madre prevalece sobre cualquier otra consideración. La mujer que engendró al hombre que fuera el más buscado y odiado del mundo, Osama bin Laden, sigue sin detectar un atisbo de maldad en la imagen que guarda de su hijo, abatido por fuerzas especiales estadounidenses en 2011 mientras se escondía en Pakistán. Alia Ghanem, matriarca de la influyente y poderosa familia saudí de la que procedía el mayor terrorista de la historia de la humanidad, ha hablado por primera vez. Y lo ha hecho para alabar a aquel niño que salió de su vientre en Riad el 10 de marzo de 1957. «Era un niño muy bueno al que en la adolescencia le lavaron el cerebro», ha dicho en una entrevista concedida al diario británico 'The Guardian' en la casa familiar de Yeda.

La imagen que ilustra la información la muestra como un anciana que cruza las manos y viste una yihab roja y un vestido estampado. Una madre octogenaria más. Pero su hijo no fue un hombre cualquiera. Fue el inspirador de los principales atentados yihadistas cometidos durante el siglo XXI, incluyendo el ataque a las Torres Gemelas que se cobró más de 3.000 vidas y propició la invasión estadounidense de Afganistán.

Pero para ella solo era Osama, un pequeño «tímido y bondadoso» durante su niñez, al que le gustaba estudiar y que siempre fue aplicado en la escuela. Son sus recuerdos sobre él, como confesó al periodista Martin Chulov. El otro Osama, el terrorista, llegaría, como confesó su madre, cuando cumplió los 20 años, «cuando conoció a algunas personas en la Universidad Rey Abdulazis de su ciudad natal». «Yo siempre le decía que se mantuviera alejado de ellos», pero para entonces el terrorismo era como «un culto» para Bin Laden, una causa a la que desvió gran cantidad de dinero. Culpa directamente a Abdullah Azzam, un miembro de la Hermandad Musulmana más tarde expulsado del país.

LA CLAVE La anciana aún niega la participación de su hijo en los atentados del 11-S contra Estados Unidos

Base en Afganistán

Alia Ghanen vio a su hijo por última vez en 1999, dos años antes del 11-S. Por aquel entonces vivía en Afganistán -adonde se trasladó en los ochenta para combatir a los invasores soviéticos- y ella fue a visitarle. Ya era considerado un importante terrorista internacional. Seguía siendo muy atento con la familia, pero «era un hombre diferente» y no reconocía ante su madre «lo que estaba haciendo». «Nos amábamos mucho, pero para mí fue muy duro descubrir lo que pasaba con mi hijo», añadió la anciana nacida en Siria en 1934. «En la familia estábamos muy molestos y no queríamos que aquello sucediera. ¿Por qué tiró así todo por la borda?, se pregunta.

Luego llegó el atentado de las Torres Gemelas y «todos nos sentimos avergonzados de él. Sabíamos que nos teníamos que enfrentar a terribles consecuencias. Nuestra familia en el extranjero tuvo que regresar a Arabia Saudí», confesó, por su parte, Ahmad, uno de los hermanos de Osama bin Laden también presente en la entrevista.

La madre aún niega la participación de su hijo en aquella matanza de Nueva York. La culpa, sostiene, la tuvieron quienes le rodearon. Osama, su pequeño, era «buen chico».

 

Fotos

Vídeos