Una marea humana protesta en Berlín contra el racismo

Vista aérea de las miles de personas que se manifestaron ayer en Berlín. :: afp/
Vista aérea de las miles de personas que se manifestaron ayer en Berlín. :: afp

Unas 150.000 personas abarrotan el centro de la capital alemana para mostrar su repulsa por la extrema derecha y exigir solidaridad e integración

J. C. BARRENA BERLÍN.

Más de 150.000 personas, hasta un cuarto de millón según los organizadores, tomaron ayer el centro de Berlín para expresar su rechazo al racismo y la ultraderecha, defender una sociedad abierta y libre, exigir solidaridad y reclamar una Europa de los derechos humanos y la justicia social. Convocada por cientos de organizaciones y asociaciones, partidos, iglesias, sindicatos y ONG bajo el lema 'Indivisibles', la colorida protesta superó todas las previsiones. Se esperaban 40.000 participantes, pero abarrotó el corazón de la capital alemana.

Familias con niños, peñas de amigos disfrazados, grupos de jubilados, estudiantes y ciudadanos de todas las clases y edades llegados de toda Alemania, en muchos casos en trenes y autobuses especiales, se sumaron a la protesta, cuyo broche final fue un concierto protagonizado por las bandas y solistas más populares del país. «Desde Chemnitz no quedan disculpas. Hay que resistir», dijo entre los oradores el dirigente del poderoso sindicato IG-Metall Hans Jürgen Orban, al recordar los recientes brotes de violencia neonazi en la citada localidad y las aspiraciones de la ultraderecha de tomar la calle.

La marcha tuvo como objetivo demostrar que Alemania es un país tolerante y abierto al mundo, plantar cara a movimientos y partidos racistas como la Alternativa para Alemania (AfD) o los 'Patriotas europeos contra la islamización de occidente' (Pegida), protestar contra la iniciativa de algunos de convertir Europa en una fortaleza, reclamar la integración de los refugiados y defender los derechos ciudadanos.

«Es una magnífica señal que tanta gente salga a la calle y muestre una postura clara: somos indivisibles», escribió el ministro federal de Exteriores, el socialdemócrata Heiko Maas. Alemania no permitirá que la dividan y «mucho menos por populistas de derechas», señaló el jefe de la diplomacia germana. «No necesitamos aislamiento, sino más cooperación internacional. La diversidad nos enriquece, no nos amenaza», dijo, al tiempo que subrayó que la xenofobia y el antisemitismo no deben tener lugar «ni entre nosotros ni en todo el mundo».

«Marginación y recortes»

Theresa Hartmann, portavoz del movimiento 'Indivisibles', subrayó que la gran participación en la manifestación, una de las mayores que se recuerdan en Berlín, demuestra que «para mucha gente ha llegado el momento de protestar y defenderse de la marginación y los recortes sociales».

La protesta se desarrolló en un ambiente festivo y acompañada por grupos de música que invitaban a avanzar bailando, como el llamado 'Bloque Latinoamericano' tras una gran pancarta con el texto 'No pasarán' o las 'Abuelas contra la extrema derecha' que desfilaron con grandes cartelones llenos de críticas a neonazis y fachas. Hubo consignas imaginativas como «Los nazis comen kebab a escondidas» o «Derechos humanos en vez de humanos de derechas» y demandas como «Construid puentes y no muros». La Policía, que hizo un gran despliegue preventivo, expresó su satisfacción por el carácter pacífico de la marcha, que se desarrolló sin incidentes.

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