El mantenimiento, bajo sospecha tras la catástrofe aérea en Indonesia

ZIGOR ALDAMA SHANGHÁI.

El Boeing 737 que operaba el vuelo JT610 despegó ayer de Yakarta, la capital de Indonesia, a las 6:20 de la mañana. Tendría que haber llegado a su destino, Pangkal Pinang, en poco más de una hora. Sin embargo, los pilotos declararon una emergencia por un fallo técnico cuando apenas llevaban diez minutos de vuelo. A bordo viajaban 189 personas. Desafortunadamente, poco después de iniciar las operaciones de rescate, las autoridades ya descartaron que hubiese supervivientes. «Mi predicción es que nadie ha sobrevivido, porque los cuerpos que hemos encontrado no estaban intactos y han pasado ya demasiadas horas en el agua», explicó el responsable del operativo, Bambang Suryo Aji, para desconsuelo de los allegados de quienes viajaban a bordo. Anoche todavía no se había encontrado el fuselaje y 150 personas -entre ellas 40 buzos- continuaban rastreando las aguas en las que se han encontrado restos de la aeronave en busca de más víctimas y del resto del aparato, que podría haberse hundido relativamente intacto y con la mayoría de los cuerpos en su interior . El hecho de que el Boeing haya caído en una zona en la que el fondo marino se encuentra a solo 30 o 40 metros de profundidad facilitará la localización de las cajas negras y, con ellas, el esclarecimiento de las causas por las que se precipitó.

Las primeras informaciones, no obstante, provocan dudas sobre el trabajo del departamento de mantenimiento. Porque, anteayer por la noche, los pilotos que volaron desde Bali hasta Yakarta a bordo del Boeing siniestrado señalaron varios fallos en los sensores que permiten determinar la velocidad y la altitud. «La velocidad no concuerda y la altitud tampoco. El capitán da los mandos al copiloto, pero la discrepancia continúa. Se decide volar a 28.000 pies y se aterriza sin problema en la pista 25L», se lee en el parte.

La aerolínea mantiene que los ingenieros realizaron las reparaciones correspondientes según el manual y que ayer por la mañana dieron el visto bueno para que el vuelo JT610 operase con normalidad. Así lo recoge también una fotografía del parte de los mecánicos de Lion Air. No obstante, que el avión se estrellase después de que la tripulación reportase un fallo técnico pone a los técnicos en el punto de mira. Al fin y al cabo, que los instrumentos de vuelo ofrezcan información errónea ha sido un factor relevante en multitud de catástrofes aéreas. Además, el aparato era nuevo y los pilotos experimentados.