López Obrador renuncia a la residencia oficial y a la seguridad

López Obrador, ayer tras entrevistarse con Peña Nieto al que anunció que renuncia a su servicio de seguridad. :: D. Becerril / reuters/
López Obrador, ayer tras entrevistarse con Peña Nieto al que anunció que renuncia a su servicio de seguridad. :: D. Becerril / reuters

«El pueblo me va a cuidar. El que lucha por la justicia no tiene nada que temer», asegura el nuevo presidente de México

MERCEDES GALLEGO CIUDAD DE MÉXICO.

A Andrés Manuel López Obrador le harán falta los rezos a la Virgen de Guadalupe que en su pueblo de Tepetitlán (Tabasco) le dedican sin descanso. Tras una campaña en la que fueron asesinados 49 candidatos locales, 123 funcionarios electorales y hasta 800 personas involucradas en la misma, el nuevo presidente electo de México, que promete desmantelar «las mafias del poder», rechazó ayer la seguridad del Estado que le ofreció su antecesor, Enrique Peña Nieto. «El pueblo me va a cuidar», afirmó. «El que lucha por la justicia no tiene nada que temer», añadió.

La tarea se la ha encomendado también al cuerpo de prensa que le sigue, con un ruego. «No me apachurren, por favor, que ya me han dado algunos toquecitos aquí con las cámaras», decía señalándose la frente. AMLO, como le llaman, está decidido a darse lo que él llama «baños de pueblo», para escalofríos de quienes temen por su vida. Ayer permitió que la masa se le acercase, lo abrazase y hasta le contase sus problemas. Una mujer llegó a pedirle trabajo. «Con todo gusto estudiaremos su caso», le prometió él. Y durante el trayecto de vuelta a su oficina las bicicletas de los niños se mezclaron libremente con la comitiva. Un motorista que se paró junto al coche en un semáforo llegó a meter la cabeza por la ventanilla, casco incluido, para saludarle de cerca, mientras él sonreía y el país se estremecía.

López Obrador ratificó su decisión de vender el avión presidencial para viajar en vuelos comerciales y ayer renunció también a los helicópteros por la carretera. Seguirá viviendo en su modesta casa de Tlalpan y convertirá la mansión presidencial de Los Pinos «en un espacio para las artes y la cultura». Tiene prisa por empezar a trabajar en lo que llama «la cuarta transformación de México», pero ayer, en su primera reunión con el actual presidente, acordó esperar a que las autoridades electorales certifiquen los resultados «porque en la forma está el fondo», reconoció.

La medioambientalista Claudia Sheinbaum, que compartió el Nobel de la Paz, gobernará la capital

Con todo, el día 13 recibirá al secretario de Estado Mike Pompeo y el 24, cuando su victoria ya podría ser oficial, se codeará por primera vez con mandatarios internacionales en la Reunión del Pacífico que se celebrará en Mazatlán. También anunció que en fecha sin determinar visitará la ONU e invitará al Papa Francisco. Tiene los días contados, porque a los tres años del mandato único de seis que le permite la Constitución se someterá a un referéndum del pueblo por iniciativa propia. «Esto no es que ya ganamos y ahora nosotros a gobernar y ustedes a sus quehaceres», prometió.

Reforma integral

De aquí a mediados de septiembre elaborará un plan integral de reforma que expondrá ciudad por ciudad a todo el país en una gira de dos meses que precederá a su toma de posesión el 1 de diciembre. No estará solo. Los votantes siguieron sus directrices de votar por el Movimiento Regeneración Nacional (Morena) y la coalición de Juntos Haremos Historia en toda la lista de cargos, lo que le da el dominio de las plazas más importantes del país. Presumiblemente tendrá mayoría en Congreso y el Gobierno de cinco de los ocho Estados que se disputaban.

En Ciudad de México contará con una cercana colaboradora, la medioambientalista de 56 años Claudia Sheinbaum, la primera mujer elegida para el cargo. Once de las dieciséis alcaldías en las que está dividido la capital serán de su partido. Sheinbaum se sacó el título de Física en una universidad pública, la UNAM, como muchos de los integrantes de Morena, pero estudió un doctorado de Ingeniería Energética en California. Su trabajo en el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambió Climático le permitió compartir el Nobel de la Paz.

Como delegada de Medio Ambiente mientras López Obrador gobernó la ciudad fue responsable de iniciar la construcción de un segundo piso del anillo periférico de vía rápida para descongestionar el tráfico y de una popular línea de Metrobus que recorre las principales arterias. Sus críticos le echan en cara no apostar por la expansión del metro subterráneo, que hubiera combatido la rampante polución. Carga además con la sombra de un marido corrupto, Carlos Imaz Gispert, un colaborador de al que las cámaras cogieron metiéndose dinero en los bolsillos en un caso de corrupción del que le exoneraron los tribunales. Sheinbaum se divorció de él hace solo dos años.

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