El 'Lifeline' consigue desembarcar a los 234 inmigrantes en Malta

DARÍO MENOR ROMA.

El barco de la ONG alemana 'Lifeline' culminó la primera etapa de su odisea al atracar ayer en Malta, donde desembarcaron los 234 inmigrantes que salvó en el Mediterráneo el pasado jueves. Llevaba desde entonces esperando que algún país europeo le abriera sus puertos. Al final el Gobierno de La Valeta accedió con la condición de no hacerse cargo en solitario de los indocumentados, que serán también repartidos por Italia, Francia, Portugal, Luxemburgo, Bélgica, Holanda e Irlanda.

Este acuerdo 'ad hoc' supone una ruptura del Reglamento de Dublín, que establece que la nación europea que pisa en primer lugar un inmigrante es la encargada de gestionar su solicitud de protección. La posible reforma de esta normativa que perjudica a países como Italia, España o Grecia tendría que ser uno de los principales puntos de discusión del Consejo Europeo.

Los inmigrantes
Serán repartidos entre Malta, Italia, Francia, Portugal, Luxemburgo, Bélgica, Holanda e Irlanda. Sólo serán acogidos los que cumplan los requisitos para solicitar asilo.
El barco
Queda inmovilizado y las autoridades de Malta investigarán ahora si se cometieron irregularidades en relación con la bandera holandesa y la actuación de su capitán.

El 'Lifeline' ha evitado una tragedia humanitaria pero no se libra de los problemas. En Malta el barco fue inmovilizado y a su capitán le tocará explicar por qué no siguió las órdenes de la Guardia Costera italiana, que le pidió que no salvara a los inmigrantes porque se iban a ocupar de ellos los guardacostas libios. El primer ministro maltés, Joseph Muscat, acusó al máximo responsable de la embarcación de «actuar contra las reglas del derecho internacional».

 

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