Los líderes piden a la Comisión que responda a la guerra comercial de Donald Trump

A. LORENTE CORRESPONSAL

bruselas. Que la crisis migratoria que atreviesa Europa es de enorme gravedad lo evidencia el hecho de que el 'affaire Trump' haya pasado de puntillas por la cumbre cuando hace apenas unas semanas era uno de los grandes temas del programa. Lo sigue siendo, ojo, pero las urgencias mandan, así que el dosier estadounidense tuvo menos protagonismo del previsto. La fijación del presidente de EE UU con Europa viene de lejos y no será cosa de dos días, de ahí que el Consejo Europeo decidió no malgastar energías más allá de ratificar su compromiso de trabajar de forma unida para superar las tensiones trasatlánticas. Ya lo advirtió el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, en su carta de invitación a la cita: «Las divisiones van más allá del comercio (guerra arancelaria). Las relaciones transatlánticas están sometidas a una gran presión».

Durante la cena, Tusk, el presidente francés, Emmanuel Macron, y la canciller alemana, Angela Merkel, informaron a sus colegas de la «desastrosa» reunión que el G-7 celebró en Canadá. Todo saltó por los aires. En realidad, Trump provocó que todo saltase por los aires. Desde el 1 de junio están en vigor los aranceles del 25% al acero y el 10% al aluminio comunitarios, pero lejos de recular, ha amenazado con ampliar su guerra comercial al sector automovilístico. Lo hizo después de que la UE aprobase recientemente represalias por valor de 2.800 millones a dos centenares de productos americanos, entre ellos las famosas Harley-Davidson.

En sus conclusiones, los jefes de Estado y de gobierno piden a la Comisión que no cede y responda a todas las acciones. Así ha quedó finalmente el párrafo dedicado a Donald Trump: «En reacción a la decisión de los Estados Unidos de imponer aranceles a la UE para los productos de acero y aluminio, que no pueden justificarse por motivos de seguridad nacional, el Consejo Europeo respalda plenamente las medidas de reequilibrio y posibles medidas de salvaguardia para proteger nuestros propios mercados, y los procedimientos legales en la OMC, según lo decidido a iniciativa de la Comisión».

Y apostilla: «La UE debe responder a todas las acciones de naturaleza claramente proteccionista, incluidas las que cuestionan la Política Agrícola Común (PAC)». La mención a esta política lleva sello español al referirse a a los aranceles provisionales que ya están aplicando a la aceituna negra, como confirmarom fuentes españolas.

 

Fotos

Vídeos