El juez Kavanaugh entra a la Corte Suprema de EE UU, la gran victoria de Trump

Kavanaugh y Trump. :: Reuters/
Kavanaugh y Trump. :: Reuters

El presidente celebra el resultado durante un mitin en Kansas donde acusa a los demócratas de convertirse en una «turba enfurecida»

COLPISA / AFP WASHINGTON.

El juez Brett Kavanaugh prestó juramento como miembro de la Corte Suprema de Estados Unidos, horas después de ser confirmado por el Senado, en lo que es una gran victoria para el presidente Donald Trump a un mes de los cruciales comicios de mitad de mandato. «Es una noche histórica», dijo Trump en un mitin en Kansas. «Estoy aquí frente a ustedes hoy tras una maravillosa victoria para nuestra nación, para nuestra gente y para nuestra amada Constitución», declaró entre los gritos de la multitud.

El Senado aprobó la nominación con una votación de 50-48, la más estrecha para un juez de esta instancia desde 1881, poniendo fin a un proceso de confirmación caótico marcado por las acusaciones de agresión sexual contra el magistrado, lo que acentuaron las divisiones en la sociedad estadounidense y miles de personas protestaron en todo el país contra su confirmación.

Las mujeres víctimas de agresiones estuvieron a la cabeza de las manifestaciones contra Kavanaugh. «Es nuestra Corte, son nuestras instituciones», declaró a la AFP Jessica Campbell-Swanson, de 35 años, tras haber trepado a la gran estatua que representa la justicia, delante de la Corte Suprema, cuyas puertas de bronce fueron golpeadas con los puños por numerosos manifestantes. La policía terminó alejándolos y detuvo a una decena.

El Senado, que da luz verde a las nominaciones al máximo tribunal, siguió el guión -con los republicanos votando a favor y los demócratas en contra- con la excepción de un senador demócrata. La republicana de Alaska Lisa Murkowski, que había anunciado que votaría no, finalmente se abstuvo.

De 53 años, el juez Kavanaugh se integra en el más alto tribunal de Estados Unidos, que verifica la constitucionalidad de las leyes y arbitra en los asuntos más delicados.Trump puede cantar victoria, pues como prometió durante su campaña logró inclinar la institución al campo conservador al nombrar dos jueces desde el comienzo de su mandato. Los jueces progresistas quedaron en minoría (cuatro contra nueve). Esto representa un revés para los demócratas y los defensores de los derechos civiles.

En el mitin en Kansas, Trump acusó a los demócratas de haberse convertido en una «turba enfurecida» y dijo que Kavanaugh trabajará junto a su otro seleccionado para la Corte Suprema, Neil Gorsuch, para proteger «los derechos sagrados» de los estadounidenses.

Jarro de agua fría

La candidatura de Kavanaugh, formado en la universidad de Yale, se vio amenazada cuando una mujer lo acusó a mediados de septiembre de abusos sexuales. Christine Blasey Ford, profesora universitaria de 51 años, lo denunció por un supuesto intento de violación ocurrido en 1982 durante una fiesta de adolescentes. Esas afirmaciones cayeron como un jarro de agua fría en un país ya muy sensible a los temas de agresiones sexuales, tras el surgimiento hace un año del movimiento #MeToo. Durante una audiencia en el Senado seguida por 20 millones de estadounidenses, Ford dijo estar «100% segura» de haber sido agredida por Kavanaugh cuando tenía 15 años y él 17. El magistrado, muy molesto, respondió asegurando su inocencia y se presentó como víctima de una campaña orquestada por la izquierda.

Bajo la presión de legisladores indecisos, el Senado encargó una investigación a la policía federal, el FBI, que en la noche del miércoles comunicó su dictamen. El informe dejó satisfechos a los republicanos, para los cuales no había «nada» comprometedor sobre el magistrado.

Trump espera que este éxito político, junto a su dura posición sobre la inmigración y una economía en pleno crecimiento, llevará a sus seguidores contentos a las urnas en las elecciones de medio mandato para ofrecerle una mayoría más cómoda en el Congreso. «Los republicanos saldrán a votar», dijo el mandatario a los periodistas que le acompañaban en Kansas. «Nos beneficiaremos de un dinamismo que no habíamos visto desde hace años».

 

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