Un joven español, testigo de la «masacre»

IVIA UGALDE

«Estuve en la marcha del Día de la Madre jugándome el pellejo sin saberlo». Iker Crespo Fernández, un joven de 36 años de Barakaldo, fue testigo y partícipe el miércoles de la movilización pacífica que desembocó en «una auténtica masacre» en Managua, la capital de Nicaragua. Subido a una pasarela que hay en la ciudad para cruzar la carretera, comprobó cómo el «ambiente festivo» que fotografiaba se turbó de forma abrupta. «Coches y autobuses cerraron las calles y la gente empezó a correr. Se oían morteros y seguramente disparos», recuerda.

De inmediato, corrió hacia el coche con un compañero para ponerse a salvo. «Cuando llegamos al hotel oímos que estaban atacando la marcha, que habían disparado en la pasarela en la que yo estuve y había muertos y heridos», asegura. Pese a que al llegar a la concentración vio «grupos de las juventudes sandinistas -afines al presidente, Daniel Ortega- con morteros y escoltados por la Policía», sostiene que «nadie se esperaba» que fueran a cargar con tal violencia contra la movilización, que se desarrollaba «en un ambiente festivo» y en honor a las madres de los caídos en las protestas.

El escenario antes de la tragedia era de «total tranquilidad». «A la gente se la veía alegre, celebrando el Día de la Madre. Había un montón de personas caminando y los coches llegaban con banderas y altavoces reproduciendo canciones». En el lugar se reunían «familias enteras, madres, niños pequeños, ancianos, periodistas». «A cada rato gritaban 'Viva Nicaragua' y algunos portaban pancartas para reivindicar democracia, justicia para los muertos y libertad. Pero nada que ver con grupo violentos o armados», sostiene este joven vasco que es maestro de primaria de profesión.

Iker Crespo Fernández

Desde que llegó el 18 de abril al país para hacer voluntariado, ha comprobado el deterioro de la situación. Hasta el punto de que «en los próximos días» tiene previsto marchar porque ve en peligro su seguridad. «Amigos y conocidos de aquí me han recomendado que me vaya porque esto va a ir a peor». Lo ha comprobado al hablar con grupos de jóvenes que dicen estar «dispuestos a armarse y pelear», y al conversar con estudiantes en Managua que «llevan semanas atrincherados» en las universidades UCA y UNAN, a los que la población lleva «comida y bebida».

Los universitarios han colocado 'tranques' en las calles -como llaman en Nicaragua a quitar los adoquines para levantar barricadas-, igual que en Monimbó, ciudad de la provincia de Masaya que Crespo visitó hace apenas unos días. «Se veían flores y cruces en el suelo en recuerdo a los fallecidos y varios comercios han sido asaltados por las juventudes sandinistas, jóvenes de zonas marginales que el Gobierno recluta para causar desorden y así justificar ataques violentos de las fuerzas de seguridad contra las marchas pacíficas».

 

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