Israel y Hamás se asoman a otra guerra

Decenas de palestinos, alrededor de un edificio derruido. :: reuters/
Decenas de palestinos, alrededor de un edificio derruido. :: reuters

La muerte de tres palestinos en Gaza por bombardeos tras lanzar los islamistas un proyectil dinamita la negociación de paz

M. AYESTARAN JERUSALÉN.

Cuando parecía que Hamás e Israel estaban muy cerca de lograr un acuerdo para devolver cierta calma a Gaza, la tensión creció en la zona hasta tal punto que el Ejército reconoció estar «cada vez más cerca de una nueva operación». El Estado hebreo atacó 180 objetivos dentro de la Franja y al menos tres personas perdieron la vida, entre ellas una mujer embarazada y su hija de tres años. El ataque de mayor envergadura se produjo por la tarde contra el centro cultural Al-Mishal, en el campo de refugiados de Al-Shati. El lugar quedó reducido a escombros.

Desde 2014 imperaba en la zona una especie de alto el fuego que en los últimos meses ambas partes parecen haber olvidado para dar paso a una inestabilidad creciente, con repetidos choques en los que unos y otros se acusan de lanzar la primera piedra. Las ruinas del Al-Mishal fueron ayer el epílogo de una jornada de violencia que arrancó en la noche del miércoles y la madrugada del jueves, cuando Hamás lanzó unos 180 cohetes sobre suelo israelí, de los cuales 30 fueron interceptados por el sistema de defensa aérea, mientras que, de los restantes, la mayoría cayó en campo abierto. Unas 30 personas resultaron heridas, una de ellas en estado grave.

A la noche de cohetes le siguió el anuncio por parte de los islamistas de un alto el fuego temporal. Echaron la pelota al tejado del enemigo. El primer ministro, Benjamín Netanyahu, y el ministro de Defensa, Avigor Lieberman, pidieron a sus fuerzas que permanecieran listas «para cualquier escenario». El problema fue que poco después de la supuesta entrada en vigor del alto el fuego un proyectil de tipo Grad procedente de la Franja alcanzó los alrededores de Bersheba. Fue la primera vez en cuatro años que el fuego palestino alcanzaba esta ciudad ubicada a más de cuarenta kilómetros de Gaza. Como cada cohete que sale de la Franja, Israel responsabilizó al grupo islamista. Inmediatamente se puso en marcha la operación que fue la que acabó con el centro cultural Al-Mishal, el único que ofrecía obras de teatro con regularidad, pero que según los informativos israelíes albergaba un túnel en su parte inferior y formaba parte de la infraestructura de Hamás.

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