El intento de unir la izquierda alemana para plantar cara a Merkel deriva en división

Sahra Wagenknecht, de La Izquierda, es el rostro visible de 'Levantarse', promovida por su marido, el veterano político Oskar Lafontaine. :: afp/
Sahra Wagenknecht, de La Izquierda, es el rostro visible de 'Levantarse', promovida por su marido, el veterano político Oskar Lafontaine. :: afp

El histórico expresidente del SPD Oskar Lafontaine impulsa en la sombra un movimiento sin siglas que acabe con los 13 años de poder de la canciller

MARÍA MOLINOS BERLÍN.

La izquierda alemana, cansada después de casi trece años de reinado de Angela Merkel, está buscando la piedra filosofal que la devuelva al poder. Y la última fórmula mágica lanzada al ruedo es un movimiento transversal, más allá de partidos, que se centre en una serie de ideas fuerza básicas y que cuente con apoyos determinantes de líderes de distintas formaciones y de la sociedad civil. La iniciativa, que bebe de referentes como la Francia Insumisa o Podemos, debería aunar apoyos, pero polariza a una izquierda ya de por sí fracturada.

El proyecto se llama 'Levantarse' y nace generando tantas esperanzas como controversia. Cerca de 40.000 personas se han alistado a este movimiento en su página web en la escasa semana que lleva en funcionamiento. Y quedan otras tres para que el proyecto se lance oficialmente, el 4 de septiembre. Pero casi por cada político de izquierdas que ha salido apoyando la iniciativa, otro del mismo campo ideológico se ha lanzado a pisotearla.

«Nuestro objetivo es lograr otras mayorías políticas y un nuevo gobierno con una agenda social», aseguraba al lanzar en internet la iniciativa su rostro más visible, Sahra Wagenknecht, coportavoz del grupo de La Izquierda en el Bundestag (Cámara baja), en declaraciones al semanario 'Der Spiegel'. La eminencia gris en la sombra es su marido, Oskar Lafontaine, exministro de Finanzas, expresidente del Partido Socialdemócrata (SPD) y, tras marcharse de esta formación con cajas destempladas, fundador de La Izquierda, una confluencia de disidentes socialdemócratas y poscomunistas de la Alemania oriental.

LAS CLAVESLos líderes de la Izquierda, el SPD y Los Verdes se niegan a renunciar a sus diferencias ideológicas La iniciativa, en cambio, ha convencido ya a más de 40.000 personas, que se han alistado en la web

A principios de año, se filtró un documento en el que este referente político de 74 años, retirado de la primera línea pero aún activo, bosquejaba lo que ya tenía en mente. Una fórmula más allá de las siglas que logre una mayoría parlamentaria para la izquierda. Un movimiento que esté centrado en una serie de ideas clave con pocos elementos de roce y con «grandes personalidades» detrás que la respalden y le den visibilidad. «Queremos salarios más altos, mejores beneficios sociales y una política exterior pacífica. Para eso necesitamos una mayoría en el Bundestag», aseguraba en su perfil de Facebook.

Lafontaine agregaba que «quien crea que los denominados partidos de izquierdas se encuentran en disposición de alcanzar estos objetivos en la actual constelación en un futuro cercano se equivoca de plano». Las encuestas le dan la razón. Según los últimos sondeos, el bloque conservador de Merkel obtendría en unas elecciones el 30% de los votos, seguido por el SPD, con el 17-18%, los ultraderechistas de Alternativa para Alemania (14-15%), Los Verdes (12-13%), La Izquierda (10-11%) y el Partido Liberal (9%). Los tres partidos a la izquierda del centro sumarían en el mejor de los casos un 44%, insuficiente para alcanzar la mayoría. Y la situación está profundamente estancada. Los cambios demoscópicos han sido escasos en los últimos tres años.

«La idea es buena»

«La idea es buena. El momento está bien elegido. La necesidad de cambios profundos es enorme», argumentaban recientemente en una carta abierta conjunta el diputado del SPD Marco Bülow, el parlamentario de La Izquierda Sevim Dagdelen y la dirigente verde Antje Vollmer. Un nuevo movimiento unitario tendría actualmente «motivo, impulso y un horizonte de expectativas y esperanzas», argumentaban. Incluso el otro portavoz del grupo parlamentario de La Izquierda, Dietmar Bartsch, hasta ahora escéptico con 'Levantarse', abogaba por concederle una oportunidad: «Hay una guerra cultural desde la derecha. Debemos tomarnos en serio cualquier idea, que sirva para confrontarles. Quizá hay una oportunidad de reforzar a la izquierda política y volver a encontrar una mayoría distinta».

Pero la mayor parte de los líderes de los tres partidos de izquierdas de Alemania se han mostrado muy críticos con la propuesta. Están en contra de la idea de eliminar siglas y resaltan las diferencias ideológicas entre formaciones. También hay una cierta aversión personal contra Wagenknecht y Lafontaine. Él, que fue responsable de la fractura histórica del Partido Socialdemócrata, de la que no se ha recuperado. Ella, que está polarizando a La Izquierda con un discurso en inmigración muy distinto al de sus compañeros, al repetir que el país germano no puede acoger a todos los peticionarios de asilo.

Ni siquiera les ha respaldado el presidente de la Juventudes Socialdemócratas, Kevin Kühnert, situado netamente a la izquierda del SPD, y que cargó sin medias tintas -y sin éxito- contra la actual reedición de la gran coalición de su partido con los conservadores de Merkel. A él le invitaron expresamente a unirse a 'Levantarse'. Pero lo rechazó de plano. «Defender en cada tema la posición que genera más aplausos no es de izquierdas, sino populismo no político», respondió con un misil contra sus promotores.

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