Haddad busca socios para el contraataque

El ganador de la primera vuelta, el ultraderechista Jair Bolsonaro, promete luchar contra la corrupción.::  Antonio Lacerda / efe /
El ganador de la primera vuelta, el ultraderechista Jair Bolsonaro, promete luchar contra la corrupción.:: Antonio Lacerda / efe

Bolsonaro, más frustrado por ir a la segunda vuelta que satisfecho por vencer, minimiza el voto de rechazo en Brasil

MARCELA VALENTE

buenos aires. Frustrado por no haber podido asegurarse en la primera vuelta del domingo la victoria definitiva en las presidenciales de Brasil, el candidato ultraderechista Jair Bolsonaro ratificó el tono virulento de su campaña para la segunda ronda y en lugar de atacar la ideología de género como solía hacer apuntó su discurso contra las ideas izquierdistas de Fernando Haddad, del Partido de los Trabajadores (PT), su ya único rival.

«No queremos ser Venezuela, no queremos ese tipo de gente para ocupar Planalto (sede de la Presidencia), no podemos dar un paso más a la izquierda», exhortó Bolsonaro tras el triunfo desde su apartamento en Río de Janeiro, donde se mostró sentado, con gesto adusto y muy crítico y desconfiado del sistema de urna electrónica a pesar de haber obtenido el 46% de los votos, cerca del triunfo en primera ronda.

EL VOTO FINANCIERO

llegó a subir la Bolsa de Sao Paulo minutos después de su apertura para celebrar el triunfo de Bolsonaro en primera vuelta y sus buenas perspectivas para la elección final
El índice Ibovespa moderó su estusiasmo durante la sesión hacia alzas en torno al 4% en el mayor mercado finaciero de Latinoamércia. El real se apreció un 2,28% respecto al dólar.

Si sólo se atendía a las imágenes, Bolsonaro parecía haber sido derrotado. En cambio Haddad, que logró el 29% de apoyos y quedó lejos de su adversario, se mostró junto a su candidata a vicepresidenta y a su esposa sonriente y en actitud victoriosa. El aspirante del Partido de los Trabajadores (PT), que comenzó a hacer campaña hace tres semanas en reemplazo del expresidente Luiz Inacio Lula da Silva, celebró haber pasado a segunda vuelta.

Tras visitar al líder del PT, preso en Curitiba desde el 7 de abril y que tuvo que renunciar a ser candidato en estas elecciones, Haddad prometió una alianza amplia con otras fuerzas progresistas dispuestas a construir el desarrollo con inclusión social. De ser necesario dijo que va a «ajustar los parámetros» del programa del PT a fin de sumar aliados para el segundo turno.

«Vi mucha convergencia de ideas en el programa de Ciro», destacó aludiendo a Ciro Gomes, el candidato presidencial centroizquierdista que el domingo obtuvo el 12,5%. Gomes aún no fijó posición pero ya dijo públicamente que estará «del lado de la democracia y contra el fascismo». El reto es grande pues, aun con los votos de Gomes, Haddad no superaría los 50 millones que obtuvo Bolsonaro gracias -entre otras razones- al rechazo de muchos a que el PT vuelva al Gobierno tras los últimos escándalos de corrupción.

Pese a todo, el ultraderechista es un candidato polémico que hizo declaraciones misóginas, racistas, homófobas, que reivindica la dictadura militar, el uso de armas entre civiles y la tortura. Por estos rasgos de su rival, Haddad cree que la segunda vuelta le ofrecerá una buena oportunidad de debatir con él, algo que hasta ahora no ocurrió.

El desafío

Bolsonaro sufrió un atentado el 6 de septiembre, cuando todavía Haddad no era candidato. Un desconocido lo apuñaló en el abdomen durante un acto en la calle y el líder derechista debió ser intervenido quirúrgicamente en dos oportunidades. La recuperación en el hospital le obligó a permanecer alejado de los debates en vísperas de la primera vuelta. Pero ahora que ya está recuperado debería interactuar con Haddad. «No tengo dificultades en debatir», dijo ayer en respuesta indirecta a su rival, que ya lanzó ese desafío.

El excapitán advirtió de que «va a ser la misma persona» y no se convertirá en un «Jairhino paz y amor» para ganar adeptos. Sin embargo, es evidente que procura reducir el rechazo a su figura. En su discurso posterior al triunfo dijo que buscará reivindicar los valores militares y familiares, unir a los negros con los blancos, a los padres con sus hijos y a los heterosexuales con los homosexuales.

El líder ultraderechista, que no se presentó tras la victoria junto a su vicepresidente militar sino junto a quien será, dijo, su ministro de Hacienda, prometió que si gana hará un gobierno decente, sin corrupción y con un Estado que tendrá un tamaño más reducido. Los mercados financieros reaccionaron con optimismo a esas palabras.

El triunfo arrasador de Bolsonaro sorprendió a observadores que creían que la victoria sería más estrecha. La bancada de su partido en el Congreso pasará de un solo escaño a 52 y será la segunda más numerosa después de la del PT. Uno de sus hijos, Eduardo, es el diputado más votado de la historia de Brasil y otro, Flavio, se sentará en el Senado.

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