La guerra en Yemen se ceba con los niños

Un niño es evacuado a un hospital después de resultar herido en el ataque de ayer en Dahyan, ciudad de la norteña provincia de Sada. :: afp/
Un niño es evacuado a un hospital después de resultar herido en el ataque de ayer en Dahyan, ciudad de la norteña provincia de Sada. :: afp

La coalición liderada por Arabia Saudí mata a 50 personas, entre ellos 30 menores, al atacar autobuses escolares en la localidad de Dahyan

M. AYESTARAN JERUSALÉN.

Yemen fue escenario ayer de una nueva matanza. Cambian las ciudades, pero las víctimas de esta guerra que estalló en 2015 y que ya ha costado la vida a más de 10.000 personas son las mismas: los civiles. En esta ocasión, los milicianos hutíes acusaron a los aviones de la coalición que lidera Arabia Saudí, y que cuenta con el respaldo de Estados Unidos, de atacar varios autobuses escolares justo en el momento en que circulaba por el mercado de Dahyan, ciudad de la provincia de Sada, bastión rebelde al norte del país.

Más de 40 personas perdieron la vida y varias decenas resultaron heridas, según fuentes médicas locales. El Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) aseguró que hasta el centro médico donde operan fueron trasladados los cuerpos sin vida de 29 niños, «todos ellos de menos de 15 años», y 48 personas heridas, «entre ellas 30 niños». Al final de la jornada, el CICR cifró en 50 el número total de muertos.

Riad admitió la autoría de los ataques pero argumentó que el objetivo fueron los equipos utilizados por los rebeldes para lanzar un misil contra territorio saudí y acusó a los hutíes de «emplear a niños como escudos humanos». Un proyectil lanzado por los rebeldes yemeníes impactó horas antes de esta incursión en la ciudad de Jizan, suroeste del país, y mató al menos a una persona e hirió a más de diez.

Unas 10.000 personas han muerto desde que comenzaron los combates hace tres años

En medio del cruce de acusaciones, llegaron las imágenes terribles en los hospitales de Sada donde los servicios médicos yemeníes atendían a decenas de niños heridos que llegaban ensangrentados y con las mochilas a la espalda. La morgue quedó colapsada y tuvieron que repartir los cuerpos en el suelo metidos en bolsas de plástico. En el exterior del inmueble, se podían ver los efectos de las explosiones en una zona comercial arrasada. Este conflicto transcurre en un segundo plano informativo y solo trasciende cuando se producen matanzas de este tipo. En cada caso, Riad asegura que abrirá una investigación, pero todo queda pronto en el olvido.

El punto más caliente del país en los últimos dos meses es Al-Hudeida, ciudad portuaria contra la que la coalición liderada por Arabia Saudí lanzó la operación 'Victoria de Oro', la mayor ofensiva desde el inicio de la guerra. Este punto es la puerta de entrada de la ayuda humanitaria a un país en el que 8,4 millones de personas están «a un paso» de la hambruna, según Naciones Unidas.

Los saudíes y sus aliados, principalmente Emiratos Árabes Unidos, consideran a Al-Hudeida como el lugar por el que los hutíes consiguen armas y municiones procedentes de Irán. Las fuerzas lideradas por Riad tratan de dar un giro a una guerra en la que no son capaces de imponerse a pesar de su arsenal de última generación, que no para de crecer gracias a las compras millonarias efectuadas a empresas de Estados Unidos y Europa. Este arsenal súper avanzado, sin embargo, sí ha provocado repetidas matanzas de civiles en bodas, mercados o autobuses escolares, como la más reciente, que han causado decenas de muertos y cientos de heridos.

El objetivo de los saudíes es hacer frente a los rebeldes hutíes, que en realidad son zaidíes, una confesión derivada del chiísmo, aunque se les conoce como hutíes por el clan que lidera al grupo desde 2004, y representan a un tercio de los 24 millones ciudadanos de un país de mayoría suní. Las autoridades del reino, con el príncipe heredero Mohamed bin Salman a la cabeza, consideran que es un grupo que actúa en Yemen a las órdenes de su gran enemigo regional: Irán.

 

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