'Florence' ya manda en la costa Este

Atlantic Beach, en Carolina del Norte, sufre el azote del mar empujado por el huracán 'Florence'. :: C. Somodevilla / AFP/
Atlantic Beach, en Carolina del Norte, sufre el azote del mar empujado por el huracán 'Florence'. :: C. Somodevilla / AFP

El monstruoso ciclón, que amenaza a diez millones de personas, desafía a Trump y los republicanos a dos meses de las legislativas

CAROLINE CONEJERO NUEVA YORK.

El ojo del huracán 'Florence' alcanzó anoche la zona costera de Carolina del Norte con un diámetro gigante de 80 kilómetros y vientos huracanados de 170 kilómetros por hora. Aun degradado a categoría 2, incrementó su peligrosidad a medida que aumentaba de tamaño en su avance sobre la costa este de EE UU. Cuatro Estados -las dos Carolinas, Maryland y Georgia- y la capital federal han declarado el estado de emergencia.

Un colosal frente nuboso del tamaño de las dos Carolinas precedía a la tempestad que amenaza la vida, los hogares y los empleos de diez millones de estadounidenses. Más de un millón y medio de personas permanecen desplazadas por el empuje de 'Florence' y aquellos que decidieron permanecer en sus casas deberán resistir la monstruosa tormenta por sus propios medios, después de que las autoridades avisaran de que no rescatarán a nadie que haya desobedecido las ordenes de evacuación.

Tras un ligero cambio de dirección del ojo del huracán hacia el sur, se espera que 'Florence' permanezca sobre la Carolinas, moviéndose lentamente y castigando la zona con incesantes descargas lluviosas y vientos huracanados. El incremento de la peligrosidad del huracán en un 50% en el nivel de precipitación se atribuye al calentamiento del océano Atlántico como consecuencia del cambio climático, según el informe de la Universidad Stony Brook, de Nueva York, que prevé un escenario de precipitaciones que dejarán más de un metro de agua en la costa y hasta 25 centímetros en un radio de 240 kilómetros. Es la primera vez que un estudio científico vincula oficialmente con el cambio climático un huracán antes de que tenga lugar. Según el informe, el cambio climático alimenta estos fenómenos extremos al incrementar la cantidad de humedad en la atmósfera, una tendencia apreciable en los últimos años con el aumento de la fuerza de los huracanes provenientes del Atlántico.

La compañía eléctrica Duke Energy, con cuatro millones de abonados en las Carolinas, advirtió de que la tempestad podría dejar sin suministro a dos tercios de los usuarios. Llevará varias semanas restaurar el fluido eléctrico en las zonas afectadas. Una tensa calma reinaba entre la población evacuada, algunos a refugios oficiales, centros de acogida o casas de familiares y amigos, otros a hoteles y alojamientos de alquiler, en espera de que el huracán que se cierne sobre sus comunidades absuelva en lo posible sus casas y negocios.

Peligro tóxico

A su paso por las zonas industriales de Carolina del Norte, la tormenta podría provocar una severa contaminación al esparcir residuos tóxicos de vertederos abandonados en las zonas mineras con altos niveles de mercurio, arsénico y plomo. En el peor escenario, las lluvias esparcirían las cenizas tóxicas envenenando los cauces fluviales e incluso el sistema de agua potable.

En este momento de angustia resulta inevitable el recuerdo del huracán 'Mathew', que en 2016 contaminó el sistema de suministro y obligó a la población a recurrir al agua de los lagos. En anticipación de lo que está por llegar, muchos ciudadanos pasaron los últimos días congelando agua en sus casas y establecimientos por si quedan aislados sin acceso a los servicios de rescate. La agencia federal de Emergencias, FEMA, severamente cuestionada en trágicos episodios como el del huracán 'Katrina' que devastó Nueva Orleáns, controla infraestructuras y zonas sensibles como la planta nuclear de Brunswick, en Wilmington, así como otras instalaciones en Carolina del Norte.

'Florence' pone ahora de nuevo a prueba la solvencia de la Administración de EE UU para proteger y socorrer a sus ciudadanos en un periodo, además, políticamente sensible, a menos de dos meses de las cruciales elecciones legislativas de noviembre. Fue este momento de temor y preocupación el elegido ayer por el presidente para hurgar en la herida del huracán 'María', que hace un año causó más de 3.000 muertos en Puerto Rico según un informe independiente. Donald Trump puso en duda estos datos, que presentó como inflados por los demócratas para desacreditarlo y, de paso, complicó la vida a los republicanos que aspiran a un asiento en las Cámaras.

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